viernes, 4 de abril de 2008

El brigada especialista D. José Parra

El brigada Parra (segundo por la derecha) y el capitán Sánchez García (centro) jefe de la Compañía Expedicionaria de Radio.
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Para cualquier persona ha de resultar tarea árdua difícil escribir algo sobre su propio padre y de manera especial cuando éste ya no está entre nosotros. Solamente su gratísimo recuerdo y las muchas referencias a su persona por parte de amigos, antiguos compañeros alumnos suyos, su paso por el Regimiento de Transmisiones de El Pardo y su importante participación en la batalla de Edchera, me animan a, de manera somera esbozar su historia sencilla y a la vez significativa.

El Brigada Parra vino al mundo en Bahía Blanca, una región costera de Argentina, sus padres eran originarios de Almeria y se trasladaron al nuevo continente por motivos de trabajo. El padre, experto maquinista ferroviario, había sido contratado por el gobierno argentino para colaborar en la instalación del entonces emergente ferrocarril del país. Poco tiempo después de nacer su hijo José un desgraciado accidente truncó la vida del experto ferroviario al hundirse un puente por el que circulaba su tren. La joven viuda regresó a España con su hijo José y en Almería transcurrió la infancia del pequeño huérfano.

Muy joven, con 15 o 16 años, comenzó el Brigada Parra con una afición que señalaría su carrera profesional; la radio. Este medio que comenzaba su auge y expansión le subyugaba de tal forma que solo vivía para él. Me contaba que:

" La gente de nuestro entorno nos llamaban los locos, al vernos subir a las terrazas y sitios elevados para montar las antenas y comunicarnos con otros "locos" a la terrible distancia de cincuenta o cien kilómetros. Decían: se comunican ¡¡sin cables!! por medio de unos pitidos extraños que se llama código Morse ".
Pasados unos años se trasladó a San Fernando (Cádiz) e ingresó en la Marina de Guerra donde muy pronto ascendió a Cabo radio, allí practicaba lo que más le gustaba, la radio. De esta guisa le sorprendió la Guerra Civil estando su buque en zona nacional, y fué al final del año 1937 cuando en San Fernando nació su hijo Francisco. Solicitó unos días de permiso para conocerlo y, al regreso, cuando se incorporó a su barco, fué detenido nada más pisar la cubierta. Lo que ocurrió marcó su vida de alguna forma y él me lo contaba así:

"Cuando subí las escalerillas de la pasarela con mi petate me extrañó no conocer al marinero que estaba de guardia al final de la misma, me preguntó que quién era yo y al decirle que regresaba de un pequeño permiso y me incorporaba a mi destino en la radio del barco llamaron a alguien e inmediatemente fuí detenido, bajo la acusación de presunta colaboración con el enemigo.
Resultó que durante mi ausencia, con la radio, alguien se había comunicado con el otro bando.
Diariamente, al amanecer se abría la puerta de la celda y se llevaban a alguno de los detenidos. Éste preguntaba si recogía sus cosas y la respuesta era la misma; "ya te las mandaremos después", aquellas cosas permanecían allí días y días y el ausente no aparecía jamás". hasta que un día..."

Un día fué él el llamado, pero no fué al amanecer, y le dejaron llevarse sus cosas. No le dieron más explicaciones pero sí la órden de incorporarse al frente. El Brigada Parra entonces repudió la Marina y pasó al ejército de tierra donde muy pronto ascendió a Sargento de Transmisiones. Al finalizar la contienda se licenció y al regresar a San Fernando, dada su experiencia, lo contrataron de inmediato para ejercer su profesión en el Observatorio de aquella ciudad.

En el año 1957, se crea en el Ejército el Cuerpo de Suboficiales Especialistas reingresando en el mismo con la especialidad de Operador de Radio en el antiguo Centro de Transmisiones, sito si mal no recuerdo en la calle Amaniel de Madrid y centro operativo en Campamento, muy cerca de donde hoy se ubica Radio Televisión Española, esta Unidad luego se llamó Regimiento de la Red Permanente y Servicios Especiales de Transmisiones.

En el Centro de Transmisiones, destacamento de La Coruña ( EGJ ), permaneció varios años que recuerdo con nostalgia. Cuando yo regresaba de clase, las tardes en que él estaba de servicio, practicábamos el morse con una chicharra y un manipulador. En aquellas clases participaban como docentes en mi aprendizaje de morse, mi padre y los demás operadores de radio del destacamento. Los entonces Cabos Primeros Gil Herrero, Palacios, Marina, Nogues Caro y otros tantos que no recuerdo bien. Mi padre manejaba el manipulador o el maniple con las dos manos al transmitir, y cuando recibía él, lo hacía perfectamente bien aunque lo hiciesen a mucha velocidad, como si escribiese una carta. Al finalizar la transmisión seguía escribiendo cuatro o cinco palabras más que retenía en la cabeza.

Al ascender a Brigada pasó destinado al Regimiento de Transmisiones de El Pardo. En ésta Unidad ejerció la docencia con su carisma especial y su experiencia. De su trabajo salieron los operadores de radio que se trasladaron al Sáhara con la Compañía Expedicionaria, organizaba las prácticas de radio con las estaciones en el campo y con su buen hacer se ganó con creces la estima de sus alumnos y la confianza de sus Mandos. Cuento aquí dos anécdotas que conocen muchos de sus alumnos y que reflejan su gran condición humana.

El Coronel del Regimiento ordenó un día que todos los Cabos Primeros tenían que poseer el título de Operador de Radio si su deseo era continuar en el Ejército. Muchos ya poseíamos dicho título pero un grupo de ellos comenzaron a temer por su profesión. Tenían dos meses de clase antes del exámen así que pusieron su disposición en las manos del Brigada Parra.
Para algunos aquello se le hacía muy cuesta arriba y su profesor lo sabía por lo que, en su defensa y pocos días antes del exámen, preparó éste de forma segura para que todos superasen la prueba. Les dió el texto que iba a transmitir, un artículo de la Guardia Civil, señalándoles que:
"Finalizaré en la palabra DISCIPLINA, luego oireis el punto y ahí se acaba, debeis cometer algún error pequeño, escribir mal y juntar algunas palabras que no importará nada".Llegó el día del exámen. En la presidencia el Coronel y algunos Jefes. La prueba transcurrió como estaba previsto y al finalizar la transmisión el Coronel pidió los papeles. Parecía todo correcto pero al llegar a uno de los exámenes hizo un gesto de extrañeza, comenzó a leer en voz alta lo recibido por aquel alumno -que no digo quien era- y al llegar a la palabra disciplina no se detuvo !! continuó leyendo hasta terminar el artículo!!. Pasó los exámenes al resto del tribunal y los ojos de todos se dirigieron al Brigada Parra. Éste, muy tranquilo, recogió los papeles que le devolvía el Coronel, esperaba la explicación del profesor.
El Brigada miró al alumno que había cometido aquel desaguisado, me imagino que en aquel momento tremendamente azorado, y dirigíendose al Coronel explicó:
"Éste alumno ha tenido mucha suerte mi Coronel, se está preparando para ingresar en la Guardia Civil y se sabe el artículo de memoria".Los jefes dieron por buena la explicación y se marcharon, no sin antes felicitar a los alumnos y al profesor. Tras cerrarse la puerta del áula, y cuando el Brigada iba a recriminar al alumno por su torpeza, se escucharon grandes carcajadas en el exterior, que por supuesto coincidían con las del resto de los alumnos.

Y ésta otra anécdota me la cuenta así, casi con las mismas palabras, otro alumno suyo, el Comandante de Ingenieros, actualmente radioaficionado, D. Felipe Gallego Nogales con el que comparto muchas veces agrable tertulia.
"Un día, en la explanada del patio, nos explicaba tu padre el funcionamiento de una estación de radio alemana. Al llegar a un determinado mando de la misma se leía EIN y en el otro extremo AUS.
"Fijaros muchachos (pues así nos trataba), este mando es para poner en marcha la estación y para que se apague. Para que lo recordeis EIN podría decir "eincendido", ¿y AUS mi Brigada?, -preguntamos-. AUS podría decir "AUSCURAS"...

En Noviembre de 1957 se formó en el Regimiento la Compañía Expedicionaria que habría de partir hacia el Sáhara. Él fué el encargado de escoger a los operadores de radio, de poner las estaciones a punto para su transporte y el material que utilizarían los operadores para su trabajo. Era sin lugar a dudas la mano derecha del Capitán en este menester, ya que los demás especialistas se encargaban de otros trabajos, como grupos electrógenos, baterías, material de telefonía, etc.

Cuando viajábamos en barco, en las bodegas, mareados hasta el límite, sin comer casi y devolviendo al mar lo poco que había en los estómagos, él era , con otros Mandos, el que más asomaba la cabeza en lo alto de la escalerilla y animaba a la tropa. Una vez que se asomó dió unas palmadas para llamar la atención y excamó: "Vamos, arriba, hay que comer, teneis que llenar el estómago para combatir el mareo, hay patatas con carne y un bocadillo de jamón".
Patatas con carne quizás hubiese, y algo más también, pero de bocadillo de jamón nada. No obstante aquel aviso consiguió que algunos se levantaran a comer, asi como la general chanza de los compañeros.

En el Sáhara fué el alma del trabajo, incansable en la perfección de la tarea diaria, siempre probando estaciones, comprobando frecuencias, la eterna estación directora de la malla en las salidas y el que solucionaba los problemas cuando éstos surgían.

Jesús García Portero, uno de los operadores de radio que allí trabajaron a destajo, me contaba hace solo unos días:
"Recuerdo cuando salíamos de madrugada con la emisora, que tu padre nos metía en el coche naranjas, y algunas veces comida, ¿De dónde las sacaba?
Yo sabía que las naranjas eran de las residencias de oficiales y suboficiales, y más de una vez las obtenía en las tiendas del zoco.

El día 13 de Enero de 1958, durante la batalla de Edchera, era como siempre la estación directora en Aaiún. Fué la referencia, el apoyo, el aliento que precisaban los operadores de radio inmersos en su trabajo y en el combate. Hubo un momento, durante la batalla, que me dijo así, más o menos: "para ahorrar baterías, tú marca la forma, los silencios y las pausas, y tranquilo, muy tranquilo, que estoy aquí siempre en escucha permanente".
No olvidaré nunca aquellas palabras. Durante todo el tiempo, ese día, me solucionó muchos problemas. Uno, importante, era la carga de las baterías para las estaciones. Para eso me dió la solución que de momento resolvía algo,
- Mueve las baterías, agítalas sin derramar el electrolito, que descansen luego unos minutos y a trabajar un rato más.Sabio consejo aquél, y dió resultado, me ayudaron muy efectívamente los legionarios - enlaces- que acompañaban al Comandante.

El trabajo, de noche se hizo muy dificil por las interferencias. La comunicación era en grafía y él se encargó de buscar otras frecuencias, recuerdo que en la conversación, que naturalmente nadie de mi entorno entendía, (morse), me hacía preguntas intrascendentes, no muchas por el asunto de las baterias,pero si me decía: ¿has comido?, ¿,tienes frío?, ¿quien está a tu lado ahora?, Han tenido que pasar varios años para comprender el significado de aquellas preguntas.

En la Operación Eccuvillón (Ouragan) que tuvo lugar en el mes de Febrero (Operaciones Hispano-Francesas) colaboró activamente con las transmisiones francesas desde El Aaiún, ésta vez con dos estaciones más potentes que llegaron a la Compañía antes de las operaciones. Por este trabajo fué felicitado por el Gobierno francés y condecorado con la Cruz al Valor Militar (Croix de la Valeur Militaire)
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En el Brigada Parra, se aunaban a su gran inteligencia, una gran preparación en su oficio, fruto de la experiencia y amor por su profesión, una notable sencillez y tremenda humildad en el trato con las personas, sin diferencias de rango y condición.

Había sido marino en su juventud, después, en sus últimos años, su afición era la pesca. Salía con su barca de pequeño motor por las mañanas temprano, en la costa gallega, y cuando regresaba , muchas veces, repartía lo que había capturado entre sus amigos del muelle. Una vez que fuí a visitarle, ante mi extrañeza por aquella acción me respondió: "son coleguillas de caña y los calamares no se pescan en las rocas, además -sonreía-, si le llevo más pescado a tu madre me hecha de casa".
El Brigada Parra falleció en mis brazos, en 1.996, cuando lo trasladábamos al hospital en una ambulancia. Momentos antes, sentado yo a su lado, sentí una sensación extraña al verlo con un sencillo pijama como único atuendo. Tan grande por dentro pensé, y tan sencillo por fuera...

Ahora recuerdo al poeta:

" Cuando llegue el día del último viaje
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hombres de la mar".

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Francisco Parra Vidal. Abril de 2008

4 comentarios

¡ Honor y Gloria ! Rindo humilde y sentido homenaje al Brigada Parra...

Nuevamente solo cabe felicitar al Comandante Parra por tan interesnate relato, máxime cuando uno de los participes del mismo es su propio padre.

Como dice Fernando, sirva este artículo como merecido Homenaje al Brigada Parra.

Hace dos años comencé a leer todo lo que encontraba de la campaña de Ifni-Sahara. Un amigo me envió un recorte de periódico dedicado al Cte. Parra y publicado en la prensa local. Fue la primera vez que supe del papel de los hombres de Transmisiones. Algo después leí el libro del Col. Belles Gasulla y en uno de sus apartados citaba la actuación de estos ingenieros, material y despliegue en la zona de Villa Bens.

Comprendí entonces la insuficiencia de lo publicado hasta entonces. De esta guerra hay puntos oscuros o escasamente tratados, por ejemplo el combate de Edchera. Otro es precisamente la participación de los expedicionarios del Rgto. de El Pardo. Lo escrito aquí por el Cte. Parra es una magnífica exposición, de gran valor histórico asi como lo publicado por el Cte. Pulido. Son contribuciones valiosas porque llenan ese vacío bibliográfico. felicito a ambos calurosamente por sue esfuerzo al traer aquí sus recuerdos y experiencias de aquella guerra. El Cte. Parra además, ha tenido la elogiosa idea de escribir este magnífico artículo sobre su padre, el Bgd. Parra, otro de los protagonistas de aquella campaña, un gesto que merece otra enhorabuena por su calidad y su patente cariño filial.
Ojalá haya ocasión de leer mas escritos suyos.

En otro orden de cosas, ojalá también haya oportunidad de conocer algo de los "otros" ingenieros y me refiero a los de la Red Permanente, de cuya actuación solo se sabe por vagas referencias y no podemos valorar su trabajo o conocer a alguno de sus miembros. Siguen siendo, lamentablemente, un misterio.

Antes de despedirme, reitero mi enhorabuena al Cte. Parra por este artículo así como agradecerle públicamente la ayuda inestimable que me ha prestado y su amabilidad.

Saludos cordiales

Bien, buscando algo del Rgto. de la Red Permanente y S.E. de T., me encuentro con éste articulo del Bgd. Parra, todo cierto, pero..., el pero es que no está concadenado, bueno yo he sido y soy, eso nunca se deja de ser,RADIO, de la 7ªde los antiguos, osea incorporados al Rgto. de la Red Permanente en febrero de 1957, más tarde fuí destinado a la RAF3 (Bon. de Trasmisiones del Sahara, a VCF1 Villa Cisneros, a.... bueno en seis años conoci todo el territorio, en efecto el amigo Nicolas Marina Carro y Nogés Caro tambien conocieron a Parra, solamente decir aquello de .... ERA OTRA HISTORIA

Gracias por participar.
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