miércoles, 10 de diciembre de 2008

los regresos de pase de fin de semana...

He de confesar que, desde el nacimiento de este blog, no hay dia en el que no ponga a trabajar la máquina de fabricar recuerdos para luego plasmarlos en ese blog. Y hoy ha sido uno de estos días...
En mi época, conseguir pase de fin de semana no era tarea fácil, pues como es de comprender, no todo el mundo podía disfrutar de estas "miniescapadas", ya fuera porque estabas en prevención, porque tuvieses guardia, porque no tuvieses dinero para el billete de tren, porque no hubiese compañeros próximos con el privilegio, entonces, de tener coche propio, o por cualquier circunstancia de análogo contenido...
Pues bien, en el dia de la salida, viernes, el contento y la algarabia eran manifiestos...No tanto la madrugada del domingo al lunes en la que, a eso de las cinco, llegaban los autobuses muy cerca de la Cibeles, y el personal empezaba a apresurarse para buscar otro autobús con destino a su guarnición...
Recuerdo que el mio llegaba a la escalinata del Regimiento a eso de las 5:45 horas y, como los más veteranos lectores recordarán, ir de paisano era "pecado capital"...
Pues bien...esta norma yo la cumplía escrupulosamente y el uniforme de granito o de paseo sólo me lo quitaba al llegar a casa o ya en el cuarto de cabos primeros...excepto una viaje de regreso de uno de estos fines de semana.
Ignoro cuál fue el motivo de que en aquella ocasión se me ocurriese entrar al cuartel de paisano...tal vez la satisfacción de haberme comprado unos días antes unas botas camperas de aquellas que causaron furor por aquella época y no querer quitármelas ni para entrar a la compañía...
Fuera como fuese, al parar el autobús frente a la escalinata, mi plan era no pasar por el cuerpo de guardia y recorrer en tiempo record la distancia que separa el Cuerpo de Guardia y Plana Mayor. Tal fue el ímpetu y la energía que imprimí en superar en tres únicos sal tos la escalinata dirección a la Compañía sin levantar sospechas que no reparé en que las suelas de aquellas "puñeteras" botas eran nuevas y "sin rodaje" por lo que me gastaron una mala pasada. Si enérgico fue el impulso para saltar, más enérgico fue el resbalón que, al segundo salto de los tres previstos, Cabo 1º y petate fueron a dar de bruces al suelo antes de alcanzar "el objetivo".
Grande y estrepitoso fue el porrazo, y a punto estuve de quebrarme algún hueso fundamental, pero afortunadamente, no había oficiales ni suboficiales próximos a este escenario. Además, debió de ser una pirueta bastante pintoresca pues la carcajada de quienes entraban como "dios mandaba" al cuartel sonó también con bastante fuerza...
Una anécdota más a sumar que, casi treinta años después, hace que me nazca una sonrisa al recordar aquellos 18 años que yo tenía,,,y lo incómodas que eran aquellas "Valverde del Camino".
En este punto, me llega otra anécdota relacionada con estas botas y con la discoteca Consulado, "sede oficial" de la tropa...pero esto será ya para otra entrada...

1 comentarios so far

Fernando: desde luego que esa caída delante del cuerpo de guardia fue de campeonato. De haber existido en aquella época YouTube, alguien podría haber tomado un video y colgarlo allí.
Hay que decir, que el suelo del patio y las calles del cuartel eran peligrosas, sobre todo en el otoño, en cuanto empezaban a caer las hojas de las moreras. Se formaba una especie de pasta viscosa en el suelo que lo hacía bastante resbaladizo y más de uno se pegó una buena costalada. Menos mal, que de vez en cuando intervenía la cuadrilla de limpieza del sargento Gajete y quedaba el adoquinado como una patena.
Un abrazo.

Gracias por participar.
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