domingo, 17 de mayo de 2009

Acotación al blog

Francisco Acebes nos envía un comentario referente a la Compañía Expedicionaria que incluimos integro.

Con referencia al comentario de Antonio (mayo 2009) sobre el capitán Sánchez me agradaría dejar constancia de que durante casi un año tuve un trato cercano, diario, con él. En todo momento le vi comportarse como un hombre cabal, comprensivo y discreto. Era serio, educado y parco. Leo con pena que su carácter se agrió. Me imagino que debió percibir como injusticia la falta de ascenso a comandante (categoría que, por cierto, era su tope por proceder de una escuela de transformación de oficiales después de la guerra). Espero, por su bien, que llegara a superar esa reacción lógica al sentirse injustamente postergado. Creo que eso ocurre a bastante gente cuando siente que sus méritos no son debidamente reconocidos.

Cuando le conocí debía rondar la cincuentena, era mayor para su grado, pero el Ejército de entonces estaba sobredimensionado y mal pagado. Casi todos los oficiales eran mayores para su empleo: tenientes casados y con hijos no son habituales en ningún ejército moderno. Los dos tenientes de la Compañía Expedicionaria también eran mayores, uno de ellos debía estar a punto de jubilarse.

El capitán Sánchez cumplió una excelente labor con la Compañía Expedicionaria y se ganó el respeto de los que servimos a sus órdenes. A mi modo de ver, el desempeño y la conducta del capitán Sánchez dignificaban la profesión militar. Nunca le volví a ver pero me agradaría que publicaseis esta nota como homenaje a la memoria de un buen hombre.

Quiero aprovechar también esta ocasión para agradecer los comentarios elogiosos que otros veteranos habeis destinado a mi amigo Sabaté y a mí. (Francisco Acebes)

3 comentarios

Desgraciadamente lo que se narra en lo referente a ascensos, aparte de absolutamente cierto, es una constante para el que se dedique al estudio del Ejército de aquellos tiempos. Eso unido al descuido (intencionado según algunos) de formar un cuerpo de suboficiales cualificados, fue algo que provocó tragedias personales, desilusiones y lo que es peor, atascó el desarrollo de un ejército modeno y eficaz.

El origen es evidentemente, la guerra civil en que el número de mandos creció por lógica necesidad, pero luego no fueron licenciados aquellos que ingresaron provisionalmente. Dadas las malas circunstancias económicas de posguerra, ello llevó a plantillas sobredimensionadas de oficiales, con el lógico atasco en los ascensos (que eran por antiguedad) además de ser mucho de la misma edad lo que atoraba la renovación generacional. A la vez todo esto, hacía que los presupuestos para nóminas fuesen enormes y bajos para material. Si sumamos además el aislamiento de España tras la guerra mundial, tenemos un ejército atrasado técnicamente, mal equipado, sobrado de oficiales y con posibilidades de ascenso remotas.

Sería un problema que se heredase durante muchos años.

No es de extrañar por tanto esos casos de caracteres malhumorados o de desilusión.

Saludos cordiales, Antonio Marrero

Estimado amigo Acebes: Nada que objetar al comentario que haces sobre la personalidad del capitán Sánchez, estoy seguro de cuanto dices, pero yo le conocí unos años posteriores y te puedo garantizar que no se parecía en nada al hombre que tú describes. A mí personalmente nunca me hizo nada, ni bueno ni malo, pero no tengo de él (lamentablemente) buena opinión.
Todo esto es agua pasada y no debe enturbiar para nada nuestra relación de compañeros entorno a este Blog que sirve de nexo de unión entre todos los veteranos que pasamos algún día por nuestro Regimiento.
Tu opinión, en este asunto y en todos, será siempre respetada por mí.
En cuanto a mi tocayo Antonio Marrero, muy acertado su comentario sobre los ascensos.
Un saludo afectuoso para todos.
Antonio (Alicante)

Gracias tocayo por el comentario. En lo que escribí antes, se me olvidó apuntar otro detalle, que mucha gente suele ignorar: que los militares, en general, estaban pésimamente pagados. Tanto, que durante muchos años, estuvieron pluriempleados casi a la fuerza. En general, mucha gente pensaba que los militares vivían una vida de privilegio y no era así, salvo las muy altas graduaciones, llevaban una vida relativamente modesta.

La cantidad de oficiales llegó a ser tan alta, que muchos fueron dedicados a tareas secundarias, bastante alejadas de lo estrictamente militar.

No es raro leer o saber de oficiales, con gran vocación y entrega, que tras salir de la academia, progresaron lentísimo en su carrera y pese a méritos, diplomas, cursos, especialidades y todo eso. bastantes abandonarían luego el ejército y se abrirían camino con éxito en la vida civil. En el caso de suboficiales la situación era, en mi opinión, peor, ya que se hinchó la carrera con graduaciones escalonadas que en muchos casos, frenaban una carrera, no siendo raro militares retirados como brigadas sólamente.

No es de extrañar por tanto, estos casos de gente frustrada, desilusionada o francamente desmotivada.

Indirectamente, en mi opinión, todo esto afectó tambien a todos los que hicieron la mili obligatoria. Abundantes soldados, muchos enchufados y sin dar palo al agua, escasos suboficiales que eran suplidos por tropa no profesional. O sea, que salvo unidades profesionales o especiales, un panorama de una fuerza poco operativa.

La reforma necesaria no llegaría hasta bastantes años después, ya muerto el general Franco y todavía, por lo que parece, no ha acabado.

En fin, a veces es interesantes o anecdótico, ver cosas como la que se cuenta, pata comprender el ángulo personal, que también importa, de los militares.

Gracias por participar.
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