martes, 18 de octubre de 2011

CRUCERO POR EL ATLÁNTICO…

M/N “CIUDAD DE OVIEDO”

CRUCERO POR EL ATLÁNTICO…


Salida el día 5 de Noviembre de 1957. Pero no fue un viaje de placer. En principio resultó una aventura “ sorpresa”, incluso inesperada, si bien, conociendo, en parte, el destino… De Madrid, en tren, hasta Cádiz (salida de noche) en vagones de 3ª. Ni siquiera poder ver el paisaje de todo el itinerario, o sea, no poder contemplar un buen trecho de la geografía de España. Dejar la Meseta y adentrarse por Despeñaperros, Córdoba, Sevilla y al final la “ tacita de plata”. Suficientes motivos para gozar de una ruta que, para muchachos veinteañeros representaba el sumum de un viaje ganado sin ningún esfuerzo aparente, ni ningún presupuesto. Con bagaje (impedimenta) eso sí, excesivamente abultado además del armamento y su munición repleta en las cartucheras del incómodo correaje. Una mochila y una cantimplora (muchas se perdieron y no volvieron…) El uniforme (todavía el de verano) el mismo que una semana atrás lo paseábamos por Madrid, con sus botas y leguis.; también unas alpargatas y un “mono” con pésima hechura, y como complemento fragmentos de una tienda de campaña repartida entre cuatro porteadores. Es lo único que, sin maleta, representaba este vestuario-ropa de viaje, que también lo fue para sudarla, arrastrarla, desgastarla y donde anidaron pulgas y piojos. Y con todos estos residuos textiles regresamos al Cuartel de El Pardo a finales de Junio del 58, ataviados con un vistoso pañuelo amarillo anudado al cuello. A pesar de todo, quedaba bonito.

Pero volvamos a lo que fue el inicio del crucero. En uno de los muelles de Cádiz, fondeado estaba el recién estrenado buque “Ciudad de Oviedo”, mercante de pasaje y carguero, la nueva joya de la Cía.Transmediterránea, a punto de zarpar (por lo que sabíamos) en dirección a África. Y con la ilusión de muchos “alicientes”, embarcamos como la Cía. Expedicionaria de Transmisiones, del Regimiento de El Pardo, compuesta aproximadamente por unos 70 militares muy ordenados, que fuimos acomodados en las espaciosas bodegas. Mientras, las grúas del puerto cumplían la tarea de efectuar la carga de vehículos y material (emisoras). También de noche disfrutamos en cubierta, ver todas las maniobras con que los prácticos ayudaban a la moto/nave a enfilar y ganar las aguas libres. La primera escala turística resultó ser a altas horas de la madrugada, Ceuta. Nuevas maniobras de aproximación al muelle. Allí sí que pudimos comprobar que no haríamos el crucero solos…Nuevas operaciones de embarque de hombres y más material entre el cual, además de vehículos ligeros (jeep´s) y camiones nos asombró ver también varias ambulancias. Fue todo un presagio, claro que también pensamos que formaba parta de la logística militar como en cualquier tipo de maniobras.

Tras las consabidas evoluciones, manejos y levado de anclas, el “Ciudad de Oviedo” (ya repleto) cruzó el estrecho y puso rumbo al Atlántico, y al cabo de un par de días y noches entró en los muelles del Puerto de la Luz de Las Palmas Gran Canaria, como segunda escala. No podemos afirmar que esta etapa resultara agradable puesto que la mayoría de nosotros la pasamos con mareos, náuseas y vómitos, con ni siquiera comer ni beber, tumbados en las bodegas (sin ventilación y con olor penetrante de gas-oil) o en cubierta gozando del balanceo, el viento y el oleaje como paisaje. Suerte que la logística también recordó las necesidades fisiológicas, pues allí, en el lado de estribor se hallaban instaladas unas letrinas con vistas al mar (y a la vista de todos). Realmente, entonces pensamos que en realidad este barco era simplemente un carguero…

En Las Palmas, fuimos alojados en un Cuartel con vistas a la Playa de las Canteras, nuestra estancia fue de dos o tres días, lo que nos permitió visitar varios lugares de la ciudad y, por supuesto saborear unas comilonas de plátanos madurados al natural y a buen precio. En la península era fruta privativa de muchos…

Transcurridos esos días de “placer” transitorio, nos aguardaba la que sería última escala y en definitiva el final del viaje. El destino Sidi Atzman, Playa de El Aaiun (sin muelle), lo cual representó que el desembarco fue tener que deslizarnos, cargados con toda la impedimenta personal, y mareados, por unas escalerillas y cuerdas hasta un bote, procurando saltar para acceder al mismo en el momento preciso que el oleaje juntaba barco y barca. Pero como verdaderos “lobos de mar” lo conseguimos con la colaboración de todos. Y tuvimos suerte de no perder el mosquetón en el agua… Pero la epopeya final fue que cuando conseguimos alcanzar la orilla (playa) la barca varó irremediablemente. Resultó ser el “bautismo” salado total, “rebozándonos” como una croqueta en la arena del A.O.E. y…punto final al crucero.

A mí y a muchos, nos quedó la duda y sin poder averiguarlo: ¿Cómo y de qué manera se descargó todo el material? Evidentemente, al pisar tierra firme nos olvidamos por completo del “Ciudad de Oviedo” y nos olvidamos de la mar y del inmenso Atlántico. Otra etapa nos aguardaba al ser transportados en camiones tierra (arenas) adentro de la extensa provincia de “Rio de Oro”, distribuidos en zonas de El Aaiun, Villabens(Cabo Jubi) y Villacisneros. Éramos de los primeros expedicionarios. Resultó una nueva singladura con hambre, sed, sudor y lágrimas… Lo que sucedió a partir de entonces, ya no forma parte de esta travesía. Cada uno de nosotros pudo acumular sus vivencias de todo tipo durante casi ocho meses. Sin embargo lo que sí es cierto que durante todo este periodo sahariano pudimos acumular el compañerismo con la mejor esencia de amistad entre todos nosotros, los superiores y subordinados. Resultó ser, la mejor lección del viaje, pese a que volvimos todos menos uno.

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Con esta narración, no he pretendido dejar en evidencia nada y a nadie, simplemente he intentado plasmar al cabo de 54 años, las reacciones lógicas, situándome en aquellas circunstancias y momentos, ya que, actualizando la pasada perspectiva emocional, no sería la real y entraría en un terreno subjetivo, cosa que he querido evitar. Sólo he querido acercar a cuantos compañeros pueda, una página vivida, hasta donde me ha alcanzado la memoria, que creo les alegrará, además contemplando las imágenes y adjuntos datos del “Ciudad de Oviedo”, un barco (desguazado ya hace años) que forma parte de la historia de nuestro Regimiento de Transmisiones. Y es de agradecer a la Cia Transmediterránea, (autores y fotografías) a través de la información recogida de Google, sus referencias a la Cia Expedicionaria y a expediciones de otros contingentes posteriores realizadas al A.O.E. que asimismo hacen mención en varios de nuestros artículos publicados en este Blog.

Y, para terminar de una forma ecuánime, quisiera igualmente dedicar un recuerdo precisamente a otro buque que nos recogió cuando regresamos, también en la playa de El Aaiun con destino a Cádiz el día 25 de Junio de 1958 , la M/N “Monte de la Esperanza”, de la Cia. Naviera Aznar. Pero el Atlántico resultó ser el mismo con todas las consecuencias; las noches en cubierta fueron estrelladas y los días eran los soleados del verano peninsular, los conocidos y los añorados hasta llegar a El Pardo tras un itinerario más luminoso…

José R.Manuel Sabaté
Manresa- Octubre 2011
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Más información sobre el barco "Ciudad de Oviedo":

1 comentarios so far

Este relato del viaje que mi buen amigo Sabaté realizó con la Cia. Expedicionaria al Sahara está realizado al detalle y con el mejor estilo que se pueda hacer. Yo, personalmente, he disfrutado leyéndolo porque me recuerda el que hice yo unos años después. Mi barco fue el "Ciudad de Huesca" de la Cía. Transmediterránea. Embarcamos en Valencia hasta Las Palmas y desde allí al Aaiún en un cascarón que capitaneaba un impresentable.
Enhorabuena amigo Sabaté por dejar tus experiencias, muy bien contadas, para la posteridad en nuestro Blog.
Un abrazo
Antonio (Alicante)

Gracias por participar.
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