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martes, 31 de mayo de 2011

El pasado día 30, festividad de San Fernando, Patrón del Arma de Ingenieros, tuvieron lugar en el “Cuartel del Bruc” varios actos organizados por el Batallón de Transmisiones IV-22.

Como es costumbre en idénticas conmemoraciones, en honor de los Patronos de los diferentes Cuerpos que se encuentran en dicho acuartelamiento, el ambiente respiraba luz y fiesta en unas dependencias adornadas con las mejores galas castrenses. Y, es que, además de celebrar el día de San Fernando se unió el recuerdo del Tercer Centenario de la fundación del Arma de Ingenieros. Una efemérides que realmente brilló por la gran presencia de público, representación de estamentos de la ciudad, Jefes, Oficiales y Suboficiales tanto de Ingenieros como de otros Cuerpos en activo y en la reserva. Cabe destacar también la asistencia de personal civil miembros componentes de diversas Asociaciones de Soldados Veteranos.

Los actos fueron presididos por el Tte. General Excmo.Sr. D. José Manuel Muñoz Muñoz, de la Inspección General del Ejército, que acompañaban otros Jefes y Oficiales, siendo cumplimentados por el Tte. Coronel, Iltre.D. Rafael Matilla Páramo, Jefe del Bon de Transmisiones IV-22.

En la acogedora Capilla del Cuartel, se celebró la Santa Misa, oficiada por el Capellán castrense que, en la homilía glosó el panegírico del Santo, seguido con interés. Al finalizar y como es tradicional en esta ocasión, se procedió a la imposición del distintivo de Damas de San Fernando a seis nuevas cofrades.

Tuvo lugar a continuación en la explanada del amplio patio de Armas el acto eminentemente castrense ante la formación de dos compañías con Banda de Música y Gastadores que rindieron los honores de Ordenanza al Tte. General, quien luego pasó revista y saludó a los reunidos. Se procedió a la entrega de distinciones y medallas a Jefes, Oficiales, Suboficiales y Tropa. ( Durante el transcurso del acto una impertinente lluvia deslució por unos minutos dichos actos, pero los asistentes soportaron dignamente esta inclemencia) . El Tte. Coronel Matilla, se dirigió con un sentido parlamento de glosa y felicitación a los componentes del Arma de Ingenieros como asimismo dedicó un recuerdo a todos los fallecidos en actos de servicio en el transcurso de estos trescientos años. Acto seguido fue entonado “La muerte no es el final”. El momento más emotivo fue la ofrenda de una corona de laurel depositada ante el Monumento a los Caídos, las palabras pronunciadas por el Páter, el sublime Toque de Oración y la descarga de fusilería y luego se cantó el himno de Ingenieros. Con el desfile de los efectivos citados, dio finalizado el acto. A continuación fue servido un Vino Español.

Formando parte de esta celebración, el día 29 tuvo efecto la inauguración de una exposición conmemorativa del Tercer Centenario del Arma de Ingenieros, compuesta por diversa documentación histórica-militar y gran profusión de fotografías, la cual se halla en una de las dependencias de esta guarnición. El día 30 permaneció cerrada pero según la información obtenida, a mediados de junio se abrirá al público complementada con diverso material militar utilizado de transmisiones de diferentes épocas.

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El que suscribe, tuvo la inmensa satisfacción de estar presente en la celebración formando parte como miembro de la Asociación Cía Expedicionaria Transmisiones-4, atendiendo a la invitación del Tte. Coronel Jefe del Bon de Transmisiones IV-22. Y estas han sido mis impresiones que he querido plasmar con el mejor ánimo y recuerdo de años transcurridos, pero cada mes de Mayo presentes. Y en mi mente mantengo la mejor formación de amigos y compañeros.

Espero que sea bien aceptada mi “crónica”. Gracias a todos.

José R.Manuel Sabaté
Manresa- Mayo 2011











 Tte.Col.Jefe del Batallón de Transmisiones IV/22


Fotos: José R.Manuel Sabaté
lunes, 30 de mayo de 2011

Un vez más, la unidades del Arma de Ingenieros celebran el día de San Fernando. Como viene siendo tradicional en este blog en los últimos años, tanto autores como colaboradores del mismo, desde el recuerdo de nuestra pertenencia al Arma y de nuestra juventud, ciertamente ya lejana, nos unimos a la celebración, especialmente al que fue nuestro Regimiento, enviando a Jefes, Oficiales, Suboficiales y Militares Profesionales de Tropa, así como al resto de personal, nuestra más cordial felicitación en tan especial día.

Desde esa misma emoción del recuerdo de nuestro servicio militar, aprovecho nuevamente la ocasión que me brinda este blog, para, en voz alta y firme, gritar…

¡¡ VIVA SAN FERNANDO !!

¡¡ VIVA EL ARMA DE INGENIEROS !!

sábado, 21 de mayo de 2011
El compromiso del Ejército de Tierra con la conservación del medio ambiente ha sumado un nuevo reconocimiento: la certificación ISO 14001:2004 que desde el 19 de mayo luce el acuartelamiento “Zarco del Valle”, ubicado en Madrid.
Esta distinción, que entrega la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR), ha sido posible gracias al importante esfuerzo de adaptación de las instalaciones a la normativa europea en materia de gestión medioambiental llevada a cabo por su personal.
Para constarlo, la jornada en la que el jefe de la Dirección de Acuartelamiento del Ejército, general Álvarez-Espejo, recogió la certificación, incluyó un recorrido por el interior del acuartelamiento, con más de 100 años de historia.

Beatriz Gonzalo/Madrid

domingo, 15 de mayo de 2011
Las demostraciones de afecto y amistad emocionan más aún en la última etapa de la vida, aún cuando uno se cree endurecido por los años y las experiencias acumuladas.

El relato de mi querido amigo Sabaté, su canto a la amistad (ver Cartas desde El Aaiún, 1958 en este mismo blog) y la lectura de esa vieja carta –que yo había olvidado- me ha provocado un torrente de recuerdos y emociones de aquel periodo difícil que compartimos como camaradas.

Me ha emocionado reconocer mi barroca caligrafía de entonces y la todavía más barroca firma que usaba desde los 12 años.

Conocí a Sabaté cuando, terminado el periodo de instrucción, nos destinaron a ambos a la 1ª Compañía de Radio. Debo decir que nuestra amistad se forjó no tanto por la pertenencia a un grupo -como suele ser común en la edad de la post-adolescencia-, pues cada uno teníamos amigos distintos, sino por el respeto no exento de admiración hacia su actitud, su sentido de la responsabilidad, su carácter reflexivo, su comportamiento y por la comunión de ideas y valores que éticos que compartíamos.

No coincidimos durante las maniobras en el Pirineo catalán en el verano de 1957, ni tampoco durante gran parte de nuestra estancia en el Sahara. Quizá ni siquiera coincidiéramos en nuestras ideas políticas o religiosas –no recuerdo haber hablado nunca de ellas- pero éramos amigos. Y cuando concurren circunstancias adversas la amistad, el compañerismo, la solidaridad –como bien expresa el amigo Corominas- se acentúan.

Creo también que hay que situarse en el contexto en que la carta está escrita y cuál era nuestro estado de ánimo. Habíamos tenido una infancia en la que –en palabras de un poeta- las bombas rompieron los juguetes; habíamos sufrido una postguerra durísima y, de repente, nos encontramos en una guerra que nunca logramos entender.

Hacía casi cuatro meses que habíamos dejado El Pardo y a nuestras familias y, quitando la alegría juvenil con que viajamos a Cádiz y un par de días en Las Palmas, el resto habían sido privaciones y abandono: dormíamos en el suelo de tierra sobre un triste jergón casi sin paja; carecíamos de medios higiénicos y la comida era muy escasa y de mala calidad.

La noticia de la muerte del padre de mi amigo me abrumó. Quizá pensé en qué haría si me hubiera ocurrido a mí. A esa edad, 22-23 años, la figura del padre constituía la referencia vital quizá más importante de nuestras vidas y yo pensé en cuánto le habría afectado y cómo se enfrentaría al futuro inmediato sin ese apoyo. Por eso me apresuré a expresarle mi pesar y el de todos los compañeros que le conocíamos y apreciábamos. Y a esperar que nuestras condolencias le sirvieran de consuelo en el difícil trance.

Me alegro que fuera así y agradezco al buen amigo que haya conservado esa carta.

Francisco Acebes
domingo, 8 de mayo de 2011
Se acostumbra a decir que se vive de los recuerdos, que recordar es volver a vivir, etc..Seguro que en la gran colección mundial de frases y pensamientos –algunos incluso filosóficos- aciertan de lleno en una clara definición. Yo, incluso tenía un buen amigo (ya fallecido) que en ninguno de sus viajes se le antojaba llevar la cámara fotográfica, ni tampoco en vacaciones. Él decía que prefería retener todas las imágenes en su retina, y, yo que conocía el talante de mi amigo lo llegué a creer, porque reconozco que era muy hábil observador y prefería mirar y mirar. Luego, sus relatos eran antológicos. Y lo respeté.

De forma totalmente contraria, a mi me ocurre que no me basta con la observación y pese a que confío mucho en mi retina he necesitado otros soportes, servicios y medios de actualidad para poder ir confirmando mis pisadas a lo largo de los años. Y en la medida que vamos avanzando, disponemos a nuestro alcance de los más variados métodos para “amparar”, ya no digamos la retina, sino la memoria. Verdaderamente nos podemos sentir siempre más jóvenes y acompañados, tanto rebobinando, como igualmente reviviendo fotografías de cantidad de álbumes de la estantería.

Pero, ¿Es suficiente, tanto la retina como la memoria? Yo creo que una y otra deben compaginarse, no obstante, considero que es la memoria la que aventaja para la comunicación, en cambio, lo acumulado en la retina es más íntimo, y en muchas ocasiones indescifrable para los demás. Yo, como la mayoría, me voy fiando más de mi memoria que, es en definitiva la que lo transmite en imágenes multicolores a la retina. Pero a lo que doy valor es a lo impreso, por aquello de: Mienten barbas y cantan papeles…

He querido llegar hasta aquí mediante este preámbulo, para exponer un tema que ya hace algún tiempo estaba deseoso de manifestar. Un tema de recuerdo (memoria) y sobre todo de AMISTAD. Es mi intención pues, dar a conocer una carta que me fue dirigida en marzo del 1958 desde El Aaiun (A.O.E.). En ella brota el compañerismo, el sentimiento y la amistad. Una manifestación colectiva de afecto que, en aquellas circunstancias valoré porque me sentí acompañado también por “otra familia”, …y a lo largo de los años lo continua siendo en mi memoria - también en la retina- . En la actualidad, todavía algunos –desafortunadamente no todos- mantenemos frecuente correspondencia a través de los medios. Con otros, incluso nos hemos encontrado en varias ocasiones.

Este es el poso en definitiva, de una época de juventud y de milicia, incluida dentro de un periodo de ocho meses en una tierra para nosotros inhóspita y de crueldades, cuyo resultado, no obstante, favoreció nuestros corazones.

Y esta carta es mi testimonio, pudiendo así analizar cada línea las veces que quiera. Es imposible que nada se borre, porque es de calidad; no lo ha conseguido ni la edad, ni el papel, ni la tinta, ni el buen trazo de nuestro común buen amigo Paco Acebes que la escribió, y, sin querer exagerar… ni el mismísimo Siroco, y es que en ella se acumula una gran carga humana. Transcurridos 53 años, conservo un verdadero tesoro. Vaya mi homenaje para todos ellos. Que Dios les bendiga.

José R.Manuel Sabaté

Manresa Mayo 2011

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