martes, 17 de mayo de 2016

JURA DE BANDERA CIVIL EN EL CUARTEL DEL BRUC

El pasado 7 de mayo se celebró en el cuartel del Bruc de Barcelona una Jura de Bandera para personal civil. Presidió el acto el Tte. General Excmo Sr. D. Ricardo Álvarez-Espejo García , Inspector General de Ejército (I.G.E.) para Cataluña, Aragón, Navarra y La Rioja. Así como el Coronel Illmo Sr. D. Luis Castuera Novella, jefe de la Delegación de Defensa en Cataluña.También estuvo presente el líder del PP catalán y Diputado D. Xavier García Albiol, además de personalidades de la vida civil catalana. Creo que también la Delegada del Gobierno -que no pude ver-.

En dicho acto, participaron en  representación , cuatro formaciones del Ejército de Tierra con sus respectivas Banderas, (Banderas del  Rgto. Galicia 64, Rgto. Arapiles 62, Rgto. América 66 y Academia General Básica de Suboficiales) que, ante ellas juraron las 541 personas (365 hombres y176 mujeres) y fueron besando distribuidos por grupos. El acto concluyó como es habitual, con un homenaje a los Caídos, Desfile y la retirada de las Banderas a los acordes del Himno Nacional, todo con el mayor respeto.


A los jurandos se les otorgó un diploma acreditativo de la Jura.

Fotos: Josep Rafael Manuel Sabaté desde Manresa.
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Público entrando al acuartelamiento

Edificio principal

Panorámica del cuartel

Otra vista

Grupo de jurandos

Formación en el patio

Llegada del Tte. General

Grupo de jurandos


Llegada de las Banderas

Desfile



Recogida de los diplomas

Mi hermano Ricardo

Ante el Monumento a los Caídos

El autor frente a la estatua del Héroe de la Batalla del Bruc 1808

Diploma acreditativo
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Resumen en vídeo de la Jura:

lunes, 2 de mayo de 2016

Sahara, el valor del recuerdo

Por Sabaté y Acebes.-

Precisamente, este primer semestre de 2016 se cumplen 58 años de un regreso feliz de los componentes de la Compañía Expedicionaria de Radio del Regimiento de Transmisiones de El Pardo. Una estancia dolorosa por sus circunstancias, pero amparada por el honor de un servicio cumplido entre compañeros y superiores, (campaña Ifni-Sahara 1957-1958).

Muchos son los años transcurridos y muchos recuerdos todavía permanecen. Somos los que con 80 años ya cumplidos y algunos a punto de cumplir, todavía mantenemos una ilusión de una memoria histórica, sobre todo íntima, gracias a una amistad que, a pesar de ser sembrada en arenales y zonas rocosas y desérticas, ha fructificado en nuestros corazones. Ello nos obliga a considerar lo grande, pero lamentamos la escasa relación entre los que fuimos compañeros y no haber tenido más encuentros por la dificultad de la localización, pese a la infinidad de esfuerzos al amparo de este Blog, en el cual, a través de aportaciones literarias, han estado todos presentes y siempre lo estarán. Asimismo, y aceptando la Ley de vida ¿cuántos de aquellos jóvenes habrán  medrado jubilosos? ¿Y cuántos han llegado al descanso eterno? Para ellos y sus familias, nuestro sincero sentimiento.

Y a esos símbolos de amistad y recuerdo, se añaden con frecuencia otros elementos físicos –más que materiales- que se aúnan en el alma. No es el llanto, sino clamar como mínimo un abrazo de reconocimiento para aquellos que participamos en aquella contienda. Casi diría “el último grito” ante los estamentos del país, que, poco a poco, ha ido borrando y arrancando hojas entrañables – por humanas-  de la historia del siglo XX. Y han sido muchos los gobernantes desde el año 1958 que se han hecho  los “sordos” incluyendo la etapa de la Transición y, hasta la hora presente, la Democracia. Claro que también se han alineado, tanto los historiadores como todos los medios de difusión, eso sí, para destacar la circense visita a Ifni de unos artistas, con imágenes éstas que han repetido hasta la saciedad.

Paradójica y lamentablemente, no hemos sido los únicos olvidados de aquella vergonzante guerra. También lo han sido nuestros oponentes. Los saharauis, que lucharon, en su mayoría, engañados con la esperanza de lograr la independencia de su tierra, para luego verse perseguidos y sufrir la humillación de verla invadida por otra potencia colonial, que los expulsó a un rincón desolado de su territorio donde sobreviven precariamente de la caridad internacional desde que España les abandonó a su suerte el 27 de febrero de 1976 hace ahora cuarenta años.

Estos días, una serie televisiva, nos ha recordado la permanente incapacidad de los gobiernos españoles para cubrir las necesidades de los soldados que enviaron a tierras lejanas para dizque proteger los intereses patrios. En los postreros días de la guerra de las Filipinas, en Baler, un enfermero comenta: “He visto enterrar a más muertos por el hambre y el beri-beri que por armas del enemigo”. Y así viene ocurriendo desde los Tercios de Flandes con las imágenes repetidas de los soldados desarrapados, abandonados a su suerte; la guerra de Cuba, las del protectorado en África. Y así nos sentimos nosotros, en pleno siglo XXI. Abandonados y olvidados, entonces y ahora.


Son todavía hoy muchas asociaciones de estos veteranos que esperan el reconocimiento debido, que mantienen y presentan mucha documentación sin respuesta, aunque sus listas han visto disminuídas las fichas de afiliados debido al transcurso de los años. Aún así sigue la esperanza, al menos de obtener un reconocimiento fraternal acompañado por algún texto de algún erudito escritor de la Real Academia de la Historia. Eso sí, de buena voluntad.