domingo, 11 de noviembre de 2018

La cara del moro


La cara del moro. 

Relato de Don Antonio Colomina Riquelme


LA CARA DEL MORO
Antonio Guzmán Colomina Riquelme

     De todos, o de casi todos, es conocido el Castillo de Santa Bárbara en el Monte Benacantil de Alicante. Tampoco trato de descubrir nada si digo que sobre la roca que sustenta el castillo se aprecia la figura de un rostro que, la tradición popular ha dado en llamar ‘La cara del moro’. Pero sí me gustaría relatar algunos aspectos sobre la leyenda que se cierne en torno a la efigie que, curiosamente y de manera enigmática, se ha grabado en la ladera del Monte Benacantil.
   Cuenta la leyenda que en los tiempos de la dominación árabe moraba en el castillo un príncipe egoísta y cruel llamado Ben-Abed-el Hacid, se llevaba muy mal con la población cristiana, llegando a ser enemigo acérrimo del Conde García de Oñate. El príncipe tenía una hija bellísima llamada Zahara, su padre le organizaba brillantes fiestas a las que invitaba a los posibles pretendientes de su hija buscando entre ellos el mejor partido posible, su mirada se fijaba en el Sultán de Damasco, con el que hacía gestiones para desposar a su hija y conseguir con ello una alianza con aquél país y muchas riquezas para su hija y para él mismo.  Pero ella se aburría y pasaba largas horas paseando por los jardines privados del castillo.
     El Conde García de Oñate tenía un hijo llamado Fernando, éste había oído hablar de la extraordinaria belleza de la hija del príncipe Ben-Abed-el Hacid, así que un día franqueó trepando las  murallas del castillo con la sola idea de poder contemplar los preciosos ojos de Zahara. La sorprendió, como siempre, paseando por los jardines.
— ¡Quién anda ahí!—, preguntó ella asustada.
—No se aterrorice princesa, soy Fernando, he venido desde mi comarca hasta aquí guiado por la fama de su gran belleza que ha trascendido hasta lugares muy lejanos de este castillo.
La princesa su turbó al escuchar las palabras de aquél apuesto joven.
—Si le descubren le matarán—espetó ella.
—Después de contemplar su hermosura nada me importa ya—dijo Fernando.
—No quiero que muera, venga conmigo—dijo ella.
   Zahara cogió de la mano al intrépido joven y lo condujo hasta una cueva que lo llevaría hasta los extramuros del castillo.
   Los días iban pasando y Zahara no podía olvidar a aquél intrépido joven que le había prometido regresar para verla de nuevo.
    El príncipe no tardó mucho en darse cuenta de que su hija iba desmejorando y entristeciendo. Hasta tal punto llegó a verse afectada que lloraba continuamente. El príncipe, al verla así, quiso acelerar su boda con el Sultán de Damasco, pero los curanderos del castillo aconsejaron al príncipe Ben-Abed-el Hacid que la tristeza de su hija no se curaría con el amor que él le buscara, sino con el que reina en su corazón.
   Fernando subía a diario a ver a Zahara utilizando la cueva secreta, llegaron a amarse tanto que ella estaba dispuesta a abandonar el castillo y renunciar a su religión con tal de permanecer al lado de su enamorado el resto de su vida. Pero su padre, como había proyectado ya, tenía preparado el viaje para partir con su hija hacia Damasco, donde se comprometería con el poderoso Sultán. Cuándo su padre se lo comunicó, ella rompió a llorar.
— ¡No, jamás viajaré a Damasco, ni me prometeré al Sultán!—Soltó Zahara.
El príncipe interrogó a su hija hasta que ella le confesó que amaba a otro hombre.
Su padre le dio una bofetada exigiéndole que le dijera el nombre de ese joven que había ocupado su corazón. Pero no lo consiguió, no obstante ordenó a sus soldados que sometieran a su hija a una estrecha vigilancia y cuándo vieran a su enamorado lo prendieran inmediatamente.
    No tardaron los soldados en sorprender a los dos jóvenes en los jardines privados, procediendo a detener a Fernando y conduciéndolo a presencia del príncipe.
    Zahara sabía que su padre mataría a Fernando, fue tal la tristeza que le produjo que enfermó gravemente. Su padre, alarmado por el estado de salud de su hija, le hizo una proposición.
  —Si yo gano, tú tendrás que obedecer mis deseos que son desposarte con el Sultán de Damasco. Si por el contrario, ganas tú, te dejaré elegir a tu esposo.
   Zahara asintió inclinando la cabeza.
   Su padre la llevó hasta una ventana y le dijo: —Mira esta sierra que rodea el castillo, si mañana amanece con un manto blanco tú ganas, si por el contrario todo sigue igual, ganaré yo, y tendrás que obedecer mis órdenes.
    Era poco probable que nevara en aquella época del año, por lo que sería imposible que ganara la joven.
    Zahara pasó toda la noche en vela pensando en las pocas, o casi nulas, posibilidades que tenía de ganar semejante apuesta. Al día siguiente, amaneció con un espléndido cielo azul, pero al asomarse por la ventana para ver la ladera del castillo quedó maravillada con el milagro que se había producido. Toda la sierra que rodeaba el castillo presentaba un manto blanco de los almendros que habían florecido aquella noche. La apuesta la había ganado la joven.

    Zahara, henchida de alegría, se dirigió corriendo hacia los aposentos de su padre para comunicarle que había ganado la apuesta, por lo tanto, debía poner en libertad inmediatamente a Fernando. Pero cuál fue su sorpresa al ver una persona colgada del torreón. Su padre había consumado ya la amenaza de matar a Fernando, lo que realizó ordenando su ahorcamiento. Zahara fue corriendo hacia el cuerpo de Fernando que pendía, ya sin vida, de aquella cuerda. Ella se abrazó con todas sus fuerzas a Fernando llorando amargamente. En aquél momento la soga se partió y cayeron los dos por la ladera del castillo quedando unidos para siempre en la eternidad. El príncipe Ben-Abed-el Hacid corrió hacia el torreón con el fin de llegar a tiempo de salvar a su hija, pero al ver que se había precipitado junto al cuerpo sin vida de Fernando, sufrió un desmayo y cayendo también por el acantilado, pero su cuerpo sin vida quedó apresado entre los peñascos  y malezas.
   Al día siguiente, ante el asombro de toda la población cristiana, se observaba un rostro grabado en el Monte Benacantil  que parecía el del malvado príncipe Ben-Abded-el Hacid. Pronto la tradición popular comenzó a ver en aquél rostro una maldición: La Cara del Moro quedaba expuesta para toda la eternidad para ser azotada por el viento, la lluvia, la nieve y el sol como castigo al ignominioso príncipe.
***
(Relato publicado en la revista de La Reconquista –Moros y Cristianos 2018- de la Ciudad de Orihuela – Alicante).
Bibliografía“Leyendas alicantinas”
2011-paginasarabes.
   
 

martes, 26 de junio de 2018

HISTORIA DE VERDAD, PERO OLVIDADA

Parece que fue ayer, sin embargo quiero referirme al año 1957 del Siglo pasado. Y lo hago sirviéndome de mi memoria, sin manejar fuentes ni textos, simplemente de estos 60 años transcurridos. ¿Qué valor tiene la historia? Naturalmente poco la derivada del olvido –inducido-; ni siquiera por humanidad. Ahora, el volver a insistir en determinados episodios nacionales, es tanto como “predicar en el desierto”, y, del desierto es ésta mi glosa.

Si retrocedemos a esos 60 años, existen unas páginas de nuestra Historia que bien pueden considerarse de honor y servicio a España; sus protagonistas, un buen puñado de jóvenes y sus mandos directos, que, en cumplimiento del servicio Militar, pisaron las ardientes tierras de la entonces África Occidental Española. Es más, fueron protagonistas de enfrentamientos como combatientes –junto con la Legión, Regulares y profesionales de fuerzas de Mar y Aire- en el transcurso de los meses que duró la pacificación en Sidi-Ifni y Sahara. Muchos perdieron su vida, otros heridos; fue esta su contribución en definitiva y, lamentablemente por “una causa perdida”.




Y fue a partir de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar (Número expediente 713/000456), cuando se atisbaron síntomas de interés, promovidos con infinidad de gestiones ante estamentos del Gobierno, llevadas a cabo por la totalidad de Asociaciones de Soldados Veteranos de toda España que participaron en aquella contienda. Mientras, ante tanto intento fallido, al día de hoy no hemos conseguido ningún reconocimiento, ni tampoco moral, además de contemplar la denigrante
desaparición de las hojas de la Historia patria de todos. ¿Cuál es el origen infausto de esa omisión definitiva?... ¡Qué suerte tuvo otrora la Historia con la generación de escritores del 1898 !

Pero como lo importante es el recuerdo, acompaño un conjunto de efectos alusivos a la aportación con que el Regimiento de Transmisiones nº 1 de El Pardo participando con una Compañía Expedicionaria de Radio, de la que formé parte. Coincide la fecha del 29 de Junio de 1958, la de nuestro regreso, llegada y recibimiento al Cuartel. Y de nuevo, un recuerdo al que no pudo estar con nosotros el Cabo 1º Francisco Fernández Mayoralas Ruíz. Sea esta una manifestación de solidaridad con todos los expedicionarios combatientes y caídos.

¡VIVA EL EJÉRCITO ESPAÑOL! ¡HONOR AL REGIMIENTO DE TRANSMISIONES Nº 1 !

Un abrazo.
José Rafael Manuel Sabaté

martes, 24 de abril de 2018

A JULIO, UN AMIGO DE TODOS, TAN LEJOS, TAN CERCA.

Ha ocurrido en primavera, precisamente cuando mi querido amigo Julio ya me hablaba de su ansiada época como más favorable para su estado físico; no obstante, igualmente era seguidor de las demás estaciones del calendario, otrora también para enaltecer muchos aspectos con sus amistades esparcidos en diversos puntos y regiones de nuestra geografía. Y era puntual, y acertaba, y a cada uno complacía con la mejor aportación a esa amistad. Digamos que sus “enlaces” eran lo mejor de su patrimonio humano, porque más que la electrónica eran su auténtico pulso.



Quienes hemos tenido la enorme satisfacción de ser considerados sus amigos, podemos asegurar que ha sido un verdadero don de Dios. Por mi parte, así lo creo desde mis principios y colaborando con sus innegables ansias culturales. Con la llegada de la visión en pantalla,(Skype) fueron frecuentes las charlas “cara a cara”, siendo nuestros diálogos de amplitud abordando tanto la actualidad como trazos de historia y leyenda, eso sí, sin olvidar las aficiones pasadas ni las cotidianas.

La creación de nuestro Blog del Regimiento, -un logro inestimable de Julio y sus colaboradores Rafael Cedrés y Fernando Navarro- ,fué lo que nos permitió lograr encuentros de mérito con compañeros mediante una acertada labor y gran entusiasmo de recuerdos. Realmente han sido unos años que no podremos olvidar. Querido Julio, gracias por todo. Ahora estoy triste, todos lo estamos ante una despedida inesperada. Y nos imaginamos que a Julio también le hubiese gustado dirigirnos antes de su partida frases cálidas de aprecio. Pero por otra parte, no estamos tristes, nos imaginamos a Julio con pasos firmes trazando su ruta por una vía preferente y una brisa acompañándole hacia alturas donde le esperan sus padres, gente de su terruño y la presencia de Dios.

Un abrazo a sus hermanos y toda la familia.

José R. Manuel Sabaté
MANRESA “Ciudad Ignaciana”

lunes, 23 de abril de 2018

La muerte no es el final

Fue en los inicios de la andadura de este espacio para el recuerdo de quienes cumplimos el servicio militar en el Regimiento de Transmisiones de El Pardo cuando tuve la suerte de conocer a Julio Granja Blanco, no como yo hubiese deseado, sino a través del teléfono. Desde entonces, él fue quien realmente dio vida a este blog, con sus aportaciones y opiniones.

Hoy, a través de un e-mail que he recibido de otro de los grandes colaboradores de este espacio, José Rafael Manuel Sabaté, me llega la triste noticia de que Julio falleció ayer, 22 de abril.

"Historias de El Pardo" pierde a su gran creador, a su alma mater, pero en el recuerdo de todos quedarán los magníficos escritos de quien un día fue un valeroso soldado del Arma de Ingenieros.

Desde Zaragoza, mis más sentidas condolencias a familiares y allegados, y con la emoción que me produce esta pérdida, en su recuerdo, me permito entonar en lo más hondo de mi sentimiento las notas de "la muerte no es el final".

Descansa en paz, Julio...descansa en paz, veterano...quienes servimos como tú en El Pardo, nunca te olvidaremos...

IN MEMORIAM 



viernes, 9 de marzo de 2018

Hace ya 40 años...

El pasado 20 de octubre de 2017, celebramos el 40 Aniversario de nuestro ingreso como Alumnos Aprendices en el entonces Instituto Politécnico nº 2 del Ejército de tierra, hoy Academia de Logística, sita en la ciudad de Calatayud. Allí nos reunimos, como si el tiempo se hubiese detenido en aquel 1977. Civiles y militares, en perfecta armonía, rememoramos aquellos lejanos tiempos en los que todos compartimos una ilusión, un proyecto, momentos buenos y otros no tanto. Pero tras cuatro décadas, al renovar de nuevo el juramento a la Bandera, todos volvimos la vista atrás y la emoción brotó espontáneamente. Muchos cumplían 40 años de servicio como Especialistas, otros en las distintas Armas, y algunos, como el que suscribe, como civiles, pero también al servicio del mismo ideal.

A nuestras memorias llegaron aquellos legendarios momentos en los que, muchachos procedentes de todos los rincones de España, compartimos "camareta", "aulas de estudio", instrucción y un verdadero régimen militar, pues nuestro destino era el ingreso en la Academia General Básica de Suboficiales. Muchos lo consiguieron, en la V, VI y VII, promociones. Otros, en cambio, no lo lograron. Pero para éstos últimos, en nada cambia el recuerdo. 

Dos años después de nuestro ingreso, muchos cumplimos con el compromiso adquirido en las diversas unidades del Ejército. El que suscribe así lo hizo en El Pardo durante otros dos años, de los cuales, he de sincerarme, guardo un muy grato recuerdo.

Muchos de los que en esta imagen se ven, están a fecha de hoy ya en la Reserva. A todos ellos, desde estas líneas, les envío mi más sincera y cordial felicitación por estos cuarenta años de servicio.

Otros faltaron...¡¡¡ caídos en acto de servicio...!!!, a los que se les rindió un vivo y emocionado recuerdo en los actos celebrados en Calatayud.

Un aniversario que quedó grabado a fuego en nuestros corazones y que los Mandos de la Academia de Logística supieron potenciar, pasando este día a escribirse en el Libro de la Historia de esta Unidad que tan gratos recuerdos trae para muchos.

Gracias por leerme y un saludo desde Zaragoza a los autores  y seguidores de este blog.


jueves, 22 de febrero de 2018

Marcha de la Brigada de Transmisiones

Con motivo del X Aniversario de la BRITRANS, y a petición del General Excmo.Sr.D. Eduardo Acuña Quirós, el Comandante Músico D. Juan Bautista Meseguer Llopis Director de la Música del CGTAD, compuso la Marcha BRITRANS. Esta obra se estrenó en el Ateneo Musical de la Banda Primitiva de Lliria- Valencia el 19 de Enero de 2012, en un concierto conjunto entre las Bandas “La Primitiva de Lliria” dirigida por el Director: D. Miguel Moreno Guna, y la Música del CGTAD dirigida por el Comandante Músico D. Juan Bautista Meseguer Llopis.
(Fuentes: Web de Ministerio de Defensa)

domingo, 18 de febrero de 2018

Historia del Regimiento de Transmisiones 22

Un vídeo en donde se detallan las vicisitudes de las Unidades del Arma de Ingenieros (incluídas las del Regimiento de Transmisiones de El Pardo). Va aparte otro vídeo con el Himno de este Regimiento.R

domingo, 11 de febrero de 2018

Nueva entrada principal de Zarco del Valle


Todas las Unidades que hay en este sitio (Regimiento Guerra Electrónica 31, Parque y Centro de Mantenimiento de Material de Transmisiones,  Unidad  de Transmisiones  Artillería Antiaérea y Unidad de Servicios) han quedado unificadas en un único acuartelamiento conjunto denominado “General Zarco del Valle”. He aquí la nueva entrada principal para personal y vehículos.
(Foto: Foro Histórico de las Telecomunicaciones)


martes, 30 de enero de 2018

El combate de Edchera

Cuando se cumplen ya 60 años del combate de Edchera que ocurrió el 13 de enero de 1958, traemos aquí este vídeo en donde se explican los pormenores acontecidos aquel fatídico día en la guerra de Ifni-Sahara (la guerra olvidada).

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