miércoles, 19 de noviembre de 2008

Tiempos de crisis...

Como bien sabrán los lectores de este espacio, entre los cuales se encuentran plumas muy autorizadas, cosa que engrandece su objetivo, gran parte de su contenido está dedicado al recuerdo de una etapa de nuestra juventud en la que nos tocó conocer El Pardo...más concretamente el antiguo Regimiento de Transmisiones.

Fueron épocas diversas que se vivieron bajo distintas circunstancias y en entornos político-sociales diametrálmente opuestos, según los casos. Pero en el fondo existe un punto de concordancia: el servicio militar "a la antigua usanza".

Indudablemente, cada autor y colaborador de este espacio tendrá su propia experiencia sobre este entorno. Cosa que ha quedado demostrada ya en este blog. Sin embargo, quienes ya vamos teniendo "cierta edad" y mucho más, quienes conocieron el Regimiento en los años 50 y 60, convendrán conmigo que a la edad que tenían cuando pasaron por allí, lo que ocurriese fuera del cuartel no tenía mucha trascendencia. Dicho de otro modo...que la percepción de los avatares que por sus épocas acontecían no puede compararse con la que, al pasar los años, tienen ahora...hoy.


Y el lector se preguntará ¿ý qué tiene esto que ver con el contenido de este blog?. Muy sencillo...Es inevitable, con la crisis financiera apuntando ya a depresión más que a recesión, volver la vista atrás para, dejando a un lado intrincados y complejos análisis macroeconómicos, preguntarse si épocas pasadas contemplaron tan fúnebre panorama.


Episodios de esta naturaleza siempre los ha habido desde la noche de los tiempos. Con mayor o menos virulencia, pero presentes indefectiblemente a lo largo de la historia.


Quizá,a mis 18 años, en España estarían ocurriendo cosas (como efectivamente ocurrían) que no me preocupaban de la forma que lo hacen 30 años más tarde. Y esto me hace reflexionar. Por algún extraño motivo, tengo la percepción de que, esto va mucho más allá de una simple "bajada keynesiana", que trasciende los parámetros económicos para tomar peligrosos derroteros de desconocidas consecuencias...


Es por ello que, aprovechando este espacio dedicado al recuerdo, invito a los más veteranos que me superan en conocimiento y experiencia a que "iluminen" estas divagaciones mías que, cada vez con mayor frecuencia, van siendo objeto de las charlas de café que gusto disfrutar alejado del ajetreo mundanal de mis obligaciones laborales.


Estoy completamente convencido de que esta "entrada" no será en vano. Gracias por vuestra paciencia al leerme y gracias por estar "al otro lado de mi pantalla".


Saludos desde la capital del Ebro

6 comentarios

Amigo Fernando: sí tiene que ver tu entrada con la actualidad que nos acongoja a todos y mucho, como es la reseción económica que nos acecha.

Aunque haciendo un inciso, los pensionistas de 60 años ya la padecemos hace tiempo, je, je…

Bromas aparte, es evidente que estamos en un período de “vacas flacas” con las futuribles consecuencias desconocidas aún que nos pueda deparar. La verdad, la cosa no está para bromas. Se nota en todos los ámbitos cotidianos del día a día: la cesta de la compra, las hipotecas, el aumento del paro, la demora para independizarse que tiene la gente joven, cada vez más y aumentando.

Como consecuencia de todo ello, baja el consumo general y la crisis se extiende a todos los sectores de la economía.
Como dices tú, estas etapas ya ocurrieron en otros momentos de la historia, pero cuando éramos jóvenes, no nos dábamos cuenta, o no queríamos ver la realidad del momento, pues vivíamos el día a día, un poco inconscientemente.

Yo espero, que nuestra sociedad y la humanidad en general sabrá remontar este nuevo capítulo de la historia que nos ha tocado vivir. Los gobiernos de todos los países están en ello. Tenemos el ejemplo de nuestros padres y abuelos, que en la postguerra supieron salir adelante en un ambiente oscuro de precariedad, todo tipo de carencias y cartillas de racionamiento.

Un abrazo.

Estimados amigos Fernando y Julio: En mi opinión a ninguno de los dos os falta la razón. Todo es relativo y según el cristal con que se miran las cosas. Yo haría un símil: La posguerra que dice Julio sería un enfermo en coma profundo, muy difícil de recuperarse, tan difícil que la familia se resigna a que ocurra lo peor, llegando a acostumbrarse a vivir en esa situación. La crisis de hoy, la compararía con una persona sana que ha cogido una fuerte gripe; necesita cuidados de la familia, pero ésta, sabe que saldrá adelante…
Es cierto que en España ha habido despilfarro, los bancos han dado préstamos multimillonarios a personas con bajos ingresos económicos y empleos precarios. El Euribor estaba por los suelos y, por poca inteligencia que se tenga, se sabía que tendría que subir. El petróleo es una fuente de energía que tiene caducidad y los países productores quieren, antes de que esto suceda, arreglarse bien. Los políticos derrochan el dinero público en chorradas que les puedan reportar votos y, por si todo esto fuera poco, el Sr. Buch, con el beneplácito del ínclito Sr. Aznar y El Sr. Blair, nos ha metido en una guerra sin fin que está llevando al mundo al endeudamiento económico y a recrudecer el terrorismo islámico.
No obstante, soy optimista, creo que todo pasará y las aguas volverán a su cauce. Todavía no estamos tan mal. Como decía un amigo mío: “La ruina del rico para sí la quisiera el pobre”.
¡¡Ánimo!!
Un abrazo
Antonio (Alicante)

Un tema interesante, no cabe duda y además muy actual. Mi opinión es que crisis las ha habido siempre, solo que uno no las ha vivido y a veces no tiene referencia. Parecen formar parte del sistema económico, los ciclos de sube y baja o de esplendor y miseria. Una guerra si que es una crisis grave, una posguerra una etapa dolorosa y casi siempre oscura, incluso para los vencedores. Estas crisis económicas son, aunque pasajeras, un bache mas o menos profundo en el camino, que acabará por resolverse, aunque a todos no les irá igual de bien, o de mal.

Supongo que estas cosas han ocurrido desde siempre, solo que las circunstancias son distintas, el contexto social diferente y el alcance, muy variable. Varían las causas y también las consecuencias.
La gran diferencia, en mi opinión, es que esto de la economía ya no es cosa de un lugar pequeño, una región o de un país, es algo mundial. La cuestión del petóleo, es algo temible. Ya casi nadie se las puede arreglar solo y todos en esto o aquello dependemos de los demás. Si la cosa se estropea por un lado o varios, a todos nos toca una ración de estropicio. Quizá esto es lo que ocurre ahora.

En España, parece que se han mezclado algunos ingredientes mas, entre ellos la especulación inmobiliaria enloquecida, que ha añadido mas "daños colaterales" aunque el sistema bancario ha aguantado mejor que el de otros países, aunque no todos los bancos y cajas por igual.

Lo peor, psicológicamente creo, es que nos habíamos acostumbrado a un tren de vida y a unas espectativas no reales, algo fantasiosas. La gente se había tragado eso de que vivíamos en el paraíso y ha resultado no ser del todo cierto. ocurren crisis y nadie lo puede evitar. Esto naturalmente para los que vivían bastante bien, con inversiones y propiedades abundantes, ganancias desaforadas y rápidas. Esos excesos, tendrán que olvidarse. Para muchos menos ricos, la cosa se limitará a apretarse el cinturón y esperar tiempos mejores que seguro que vendrán. Para los que están en los escalones bajos, pasando siempre estrecheces, algo les afectará pero lo soportarán mejor, por aquello de estar acostumbrados a ir tirando y sobreviviendo.

Muchos descubrirán, como sus padres o abuelos antes, que hay muchas cosas totalmente prescindibles como segundas residencias, cochazos impresionantes, parafernalia electrónica doméstica o cenas y viajes en lugares de ensueño. Se puede renunciar, aunque sea hasta que escampe el temporal, a muchas cosas sin que se resienta la calidad de vida.

Otro panorama será para aquellos que se hayan arruinado totalmente, que los habrá, pero como siempre ha ocurrido, aguzando el ingenio y no perdiendo el ánimo, con esfuerzo, se recuperarán tarde o temprano. Será un trago duro, por supuesto.

La recesión ha llegado y lo malo es que para aquellos que no tenemos muchos años, me refiero a aquellos que no vivimos la guerra civil por ejemplo, es que no tenemos experiencia ni recuerdo de algo parecido. En España está la larguísima recuperación de los efectos de la guerra civil y la tremenda crisis de finales de los años 50, léase la crisis del sistema autárquico implantado y que solo gracias a un duro plan de austeridad y estabilización, unido a la prosperidad de Europa, se logró superar y por lo que me dicen, fueron años muy duros. Pero ahora es otra cosa.

En fin, la crisis y la recesión han llegado, habrá que apechugar con ellas. Al que igual que mi tocayo, soy optimista, que saldremos en no mucho tiempo de ella. Aunque parezca que los políticos no pongan lo que se dice mucho empeño y sigan con sus derroches y despilfarros de costumbre, que parece mentira. Me viene a la cabeza ahora de una cúpula de un palacio de la ONU que ha decorado uno por ahí y que ha costado decenas de millones de euros. y encima es fea a rabiar.

Una enseñanza que se debería tener en adelante muy presente, es que las locuras y disparates de las superpotencias, las pagamos todos. Sea en guerras, sea en especulación en Bolsa o sea en políticas económicas disparatadas.
Y también, que poner todo el futuro en unas opciones volátiles, como la inmobiliaria o el turismo, es suicida.

En cualquier caso, corren tiempos difíciles.

Saludos cordiales, Antonio Marrero

Amigo Fernando: Yo también soy "mañico" como tu, aunque no de Zaragoza.Soy de Tamarite de Litera (Huesca), aunque hace años resido en Cataluña.
Tu artículo "Tiempos de crisis..." casi me ha descolocado al no hablar precisamente del Regimiento... De todas formas, bien vale también como tema de opinión en nuestros tiempos.Tienes toda la razón y creo que te has desahogado lo suficiente como para obligar a muchos a un interesante debate. Es verdad, estamos padeciendo una "gripe" en la economía, yo más bien diría un proceso de "pulmonía".
Pero es que a la crisis de la economía también hay que añadir otros tipos de crisis, a niveles personales, familiares,ciudadanas,regionales,nacionales y...todo el resto.
Épocas recesivas, las hemos vivido posteriores a nuestra Guerra Civil (y antes también) pero se superaron a base de mantener unos principios de orden,respeto,morales, con resignación, voluntad y esperanza.
¿Nos faltan ahora estos principios?
Creo que estamos automatizados.
Doy la razón a un economista que no hace muchos día decía: "hemos vivido estos años sin control, lo comparo con un partido de futbol sin árbitro"...
Estoy convencido que podremos superar la crisis si añadimos un esfuerzo personal y colectivo con un buen arbitraje y los valores que no debiamos haber perdido.
Esta es mi opinión

Gracias por tu visita y tu comentario, anónimo de Tamarite. En efecto. El tema parece fuera de contexto. Sin embargo, puesto que este espacio está dedicado al recuerdo de nuestra juventud, ¿por qué no hacer un ·ejercicio" comparativo de aquella época y la actual?. Con esto no pretendo posicionarme ideológicamente...simplemente pensé que sería interesante para los lectores de este blog este "ejercicio".
Gracias de nuevo y saludos desde Zaragoza.

Amigo Fernando: Soy el anónimo de Tamarite por error. Perdona pero se me olvidó firmar. Cosas de la técnica.
Te felicito por tus opiniones.
Veámos si la gente se anima más. Saludos a todos.

Soy JOSÉ de Manresa

Gracias por participar.
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