EL TITULO DEL BLOG EN MORSE

domingo, 30 de noviembre de 2008
Bandera de mochila actual del Regimiento de Transmisiones 21

. La Real Orden del 12 de Díciembre de 1904 declara: "Reglamentario para todos los Cuerpos del Ejercito, el pañuelo cubre percha, denominado de bandera española".
Esta Bandera, denominada de percha o de mochila y con los colores nacionales y el escudo de la Unidad, fue usada desde 1860 hasta 1927; de reducidas dimensiones (60x80 cm.), con ella se cubrían los objetos personales en el cuartel o campamento, en aquella época no existían las taquillas. En campaña se usaban como paneles indicadores de la situación de las tropas propias a las armas que apoyaban desde la retaguardia, al ir puesta sobre la mochila, en la espalda, o finalmente también como mortaja. Según se cuenta, la letra de la canción " Las Corsarias" del Maestro Francisco Alonso está basada en esta prenda que se entregaba a las Fuerzas Expedicionarias. Licenciado, el soldado se la quedaba como un recuerdo y un testigo de su vida militar cumplida. Núnca como entonces hubo tantos hogares españoles con los colores nacionales

Recientemente se ha recuperado esta tradición en el Regimiento de Transmisiones Nº21 entregándose la Bandera de Mochila a aquellos componentes que parten hacia una nueva Misión Internacional. También ha vuelto a ser adoptada por el Rgto. de Infantería Inmemorial del Rey nº 1.
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Fuentes: http://www.kampillo23.es/transmisiones.html

sábado, 29 de noviembre de 2008
Como el amable lector ya habrá observado en los últimos días, el horizonte de este blog se ha ido ampliando con las colaboraciones de veteranos que conocieron el Regimiento mucho antes del que suscribe, dando un salto cualitativo en beneficio de la calidad del mismo. Lo que en un principio nació como un espacio para el recuerdo del servicio militar “clásico”, ha ido convirtiéndose en un lugar en el que las aportaciones que en el se vierten van mucho más allá de un simple recuerdo, de una mera anécdota. Paulatinamente, “historias de El Pardo” se va convirtiendo en un lugar de encuentro entre distintas generaciones, teniendo como vínculo de unión el cumplimiento de esta obligación (en su día) con el Estado
Que este recuerdo sea de un signo u otro es indiferente. Esta época, al igual que otras de la vida, estuvo sometida al devenir cotidiano. Ni fue mejor...ni peor. Simplemente fue distinta.
Desde el más veterano hasta el más joven que a fecha de hoy nos lea coinciden en la misma visión del Regimiento, salvando las naturales distancias temporales...y esto es lo que a mi juicio le da grandeza al blog.
Entre quienes tenemos ya cierta edad, ¿quien puede negar que en alguna ocasión no haya salido el recuerdo de la mili entre compañeros de trabajo, en las charlas de café o en cualquier otro lugar?. Entonces, ¿por qué no tener este blog como punto de referencia para lanzar a los cuatro vientos cómo recordamos esos años de nuestra juventud en El Pardo?.
Por este motivo, será bienvenido un nuevo enfoque en el que podamos ir mucho más allá el simple recuerdo...a modo de homenaje a la ingente cantidad de españoles que pasaron por allí desde tiempos inmemoriales...por encima de idealismos o anatemas. Buscando ese punto de encuentro .
Así, cercano ya el segundo aniversario de este blog, los autores del mismo queremos y debemos volver a agradecer al Coronel Jefe y al Suboficial Mayor del Regimiento su inestimable colaboración permitiéndonos plasmar nuestros recuerdos a través de este medio. Vaya para ellos nuestro más considerado respeto.
viernes, 28 de noviembre de 2008
COMENTARIO A UNA FOTOGRAFIA

Estimados amigos de “Historias de El Pardo”:
Rebuscando por mis papeles he dado con una fotografía entrañable. En un escrito anterior contaba a los lectores de este interesante Blog la mala experiencia vivida con aquel brigada de la Banda que, como dice mi buen amigo Sabaté, más que una Banda de Cornetas y Tambores parecía un “pelotón de castigo”, pues bien, ahora toca hablar un poco de la parte divertida.
Era la Nochevieja de 1960, el Bar Madrid—creo recordar se llamaba así—, estaba situado en la misma carretera, lo que era el paseo del pueblo, muy cerca de la iglesia; era un local muy espacioso y en verano ponía enfrente sus terrazas con vistas al cercano palacio. Aquella Nochevieja celebraron un cotillón y nuestras amigas del pueblo nos animaron para asistir.
Llegó la hora y de los cuatro amigos que estamos en la fotografía, dos tuvimos que hacer nuestras artimañas para poder acudir. Os explico el porqué:
El primero de la izquierda, con bigote postizo, era el sargento Timón, soltero, vivía en la Residencia de Suboficiales, él no tuvo ningún problema, como suboficial estaba autorizado a entrar y salir del Regimiento de paisano.
El tercero por la izquierda, con el gorrito, era Pereira, cabo 2º, pero vivía en El Pardo en casa de sus padres, tenía pase pernocta, se vestía de paisano cuando quería, aunque le vieran los jefes no podían decirle nada, por ser “pernocta” y por ser hijo de un cabo de la escolta personal de Franco que, además, se daba la circunstancia de que era el encargado de cargarle las escopetas al Caudillo en las cacerías.
Los otros dos, o sea, el primero de la derecha Manolo “Usera” y yo, fuimos los que tuvimos que hacer escamoteos para poder salir del cuartel vestidos de paisano y permanecer en el cotillón sin ser vistos por ningún “cazador” de aquellos que gustaban fastidiar a los cabos primeros.
El resultado final fue satisfactorio para todos, nos divertimos mucho aquella noche y al regreso—que ya era de madrugada—entramos, Manolo “Usera” y yo al cuartel por la puerta de carros. Allí no te podía ver el oficial de guardia, sólo había un soldado de plantón, pero como nos conocía no nos puso pegas. El sargento Timón entró como un señor por la puerta principal y Pereira se marchó a su casa.
Puedo calificar aquella Nochevieja de 1960 como feliz. ¡¡Con qué poco nos conformábamos!!
Un saludo a todos.
Antonio (Alicante)

martes, 25 de noviembre de 2008
Sería faltar a la verdad, por mi parte, negar que durante mi estancia en el Regimiento todo fuera de color de rosa. En cómputo global, el recuerdo es grato...pero ya que dos insignes colaboradores de este blog han mencionado "la cara negativa" de sus recuerdos, yo también me animo a contar uno de los mios. Entiéndase esto como la narración de una experiencia y no como otra cosa, pues en definitiva, de lo que se trata aquí es de rememorar los años de nuestra juventud en El Pardo. Momentos buenos y malos componen por igual el devenir cotidiano de la existencia...todo depende de la "balanza" que cada cual use.
Corría el verano de 1980, agosto para ser exactos. Un conocido teniente de la época que tampoco voy a nombrar, siguiendo las directrices del blog, siendo yo Cabo 1º de Semana, tuvo un detallazo conmigo que distaba mucho de la, por entonces, percepción que yo tenía de la vida militar. Recuerdo que mis aspiraciones de aquellos años eran el ingreso en la Academia General Básica de Suboficiales, cosa que levaba ya algunos años intentando, por lo que mi conducta era más próxima a la de un Suboficial que a la de un soldado de reemplazo...por lo que todas mis funciones las cumplía con el rigor que mis galones me permitían.
Pues bien, un sábado por la mañana, como todos los sábados, se hacía zafarrancho de limpieza en las compañias. Mi cometido era que a la hora de pasar revista, todo estuviese en perfecto estado y el personal solía responder. Aquel sábado, salió impecable. La compañia quedó de lujo. Lo que yo entedía era que debía hacerse y no porque un oficial fuese a pasar revista, sino porque el orden y la limpieza debían prevalecer por sensatez.
Y llegó la hora de la revista...cosa que no se materializó porque el cuartelero me llamó para decirme que el teniente estaba en la puerta de entrada, abajo en la calle, esperándome por que no iba a subir.
Bajé con la celeridad que me caracterizaba, presentándome con la marcialidad habitual impropia de un soldado de reemplazo...¡A la orden mi teniente!, sin novedad en la compañia...
Y estas fueron las palabras del oficial: "primero, una semanita en prevención...la compañía está echa un cristo...y por tu culpa...la tropa sin paseo...así aprenderás...para que te enteres de lo que es un Cabo 1º...".
¡A sus órdenes, mi teniente! (y el taconazo habitual).
Por aquel entonces, para mi, una orden era una orden...cumplí la semana en prevención, y la gente no salió de paseo aquel sábado...Podrá parecer una tontada pero el recuerdo que me queda de la compañía que no pudo salir "por mi culpa" duró bastante tiempo.
Este teniente destacaba por cosas similares así de "brillantes"...Afortunadamente, como digo en el inicio de esta entrada, no todo era así, y la conducta de la mayoría de oficiales y suboficiales era sumamente correcta, dentro de sus cometidos.
Pero ver cómo la gente que horas antes había puesto mucho empeño en dejar una compañía como los chorros del oro no pudiesen salir de paseo me supo a "cuernos".
En fin, de todo tenía que haber...Pero permítaseme insitir en que "mi balanza" siempre se inclinará en el sentido positivo del recuerdo, en lo que a mandos se refiere. Si no ¿a qué fin este blog?.
Gracias por vuestra paciencia al leerme y saludos desde Zaragoza
domingo, 23 de noviembre de 2008

Estimados amigos de “Historias de El Pardo”:
Como este magnífico blog está dedicado a los recuerdos, sobre todo de aquellos que tuvimos la suerte de prestar nuestro servicio militar en el Regimiento de Transmisiones, acuartelamiento del General Zarco del Valle; y como quiera que los recuerdos puedan ser buenos, malos o regulares, en este escrito me he decidido a contar uno de los malos. Como es natural y habitual en mí, no daré nombres, sólo de aquellas personas que se lo merezcan por sus buenas acciones y como pequeño homenaje hacia ellos.
Ya he dicho muchas veces que ingresé como voluntario en marzo del 59. En mi promoción de voluntariado no recuerdo bien el número de reclutas que fuimos, pero andaría entre los 35 ó 40. (Ya me gustaría a mí tener la memoria y el archivo de mi buen amigo Sabaté). Nada más llegar y recibir del almacén de vestuario el mono y resto de equipo, comenzó a circular un rumor—“radio macuto” se decía—, esa noticia corría como la pólvora: “que nadie se apunte voluntario para la Banda de Cornetas y Tambores”. No había más explicaciones.
Una buena mañana, después de pasar la lista de diana, el cabo 1º de Semana, creo recordar que era Abilio del Amo Gallardo, se dirigió a toda la Compañía y en voz alta dijo: “Si hay alguien aquí que sepa tocar la corneta o el tambor y quiera pertenecer a la banda del Regimiento que levante la mano”. Nadie lo hizo. Después repitió la pregunta de otra forma: “Si alguno de los reclutas voluntarios que acaban de llegar quiere apuntarse para la banda, aunque no sepa tocar ningún instrumento, que levante la mano”. Todo el mundo se miraba con el rabillo del ojo, pero nadie levantó la mano. El cabo 1º de Semana, en vista de que nadie quiso alistarse para ese cometido, rompió filas y se marchó a su cuarto—quiero pensar que aliviado, ya que no se le veía ganas de que ningún miembro de su Compañía formara parte de la Banda.
Al poco tiempo de estar allí fuimos enterándonos del porqué de ese rechazo generalizado a formar parte de la Banda de Cornetas y Tambores. Después de todo el destino no parecía malo a simple vista, ensayaban un rato por la mañana y otro por la tarde; las guardias las hacían como cornetas estando exentos de garitas o plantones, no hacían servicios salvo los correspondientes a la música…
Cuando ya conocimos al brigada (maestro) de la Banda, todos nos dimos cuenta de la suerte que tuvimos con no ser enganchados para ese destino. Hay que decir que, al final, como no salían voluntarios los cogían forzosos.
Este hombre, era bajo de estatura, tenía un abdomen tan prominente que apenas se podía abrochar el correaje en su último orificio. Su cara parecía hecha con pegotes de arcilla, llena de agujeros—posiblemente de viruela—, su nariz era parecida a esa porra roja que se ponen los payasos. Cuando hablaba farfullaba y decían que apenas sabía escribir. Pero a su físico le acompañaba sus malas intenciones, daba un trato a los miembros de la Banda indigno. Gritaba, agredía y montaba en cólera cuando algún soldado se equivocaba en algo.
Un día, yo mismo presencié algo que se quedó grabado en mi mente para toda la vida. Estaban ensayando por la parte del patio que luego harían el monumento y la capilla. Los reclutas cornetas hacían uno a uno con su instrumento la escala musical. A uno de ellos se le escapó un “gallo”—cosa muy normal, pues al brigada se le escapaban más “gallos” que a nadie—. Se fue para el pobre chico y le propinó un manotazo en la corneta que la tenía en la boca, metiéndole la boquilla de tal forma que le partió el labio y le tiró al suelo dos dientes.
El chaval fue atendido de urgencia en el botiquín, pero al brigada, lo mismo que lo vi yo también fue visto por el capitán Cañellas que estaba muy cerca de mí, al lado del Cuerpo de Guardia—. Debo decir que, el capitán Cañellas era un gran militar, persona con valores y un alto grado de preparación, él fundó por primera vez la Compañía de Guerra Electrónica, que luego daría nombre a todo el Regimiento—. Llamó al maestro de la Banda a través de un soldado que pasaba por allí, el brigada, que todo lo que tenía de inhumano lo era de cobarde, se presentó cuadrándose delante del capitán, pero como estaba tan gordo no le llegaba la mano hasta el gorro, temblaba como un flan. El capitán fue muy escueto—era parco en palabras—, pero le dijo textualmente: “Brigada, animal, si le vuelvo a ver ponerle la zarpa encima a un soldado, le meto una patada en la barriga que lleno el patio de tripas”.
Ignoro si fue arrestado o no, pero yo respiré aliviado al ver que, por lo menos, había jefes allí que tenían corazón.
Este brigada, gustaba de ponerse la “sardineta” dorada en lugar de plateada, que era lo que le correspondía por no tener mando, para confundirse con los suboficiales del Arma que, por supuesto, tenían más formación y categoría que él.
Otra maldad de este hombre era pasearse los sábados por la tarde y domingos por El Pardo, buscando con lupa a los cabos primeros que iban vestidos de paisano a los guateques invitados por las chicas, como estaba prohibido vestir de paisano—aunque todos hacían la vista gorda—él, cuando veía alguno le llamaba y le decía que se marchara al cuartel. No arrestado, porque no podía hacerlo, pero le fastidiaba al pobre chico la tarde.
Esta es la historia negativa del garbanzo negro que en todas partes existe.

Un saludo a todos
Antonio (Alicante)

jueves, 20 de noviembre de 2008
HOMENAJE

Estas líneas no pretenden hacer historia, ni comentar anécdotas; si acaso la intención va dirigida a enaltecer el noble comportamiento de personas; soldados, buenos soldados, hombres, que, encuadrados en las filas del Ejército español cumpliendo su Servicio Militar unos, y otros como militares profesionales, se encontraron ocasionalmente unidos y de forma temporal en unos territorios inhóspitos, muy diferentes a su hábitat urbano, (tan sólo hacía diez días que se encontraban en el “foro”) Calor. frio, viento , implacable sol, vestimenta y calzado inadecuado y hostigados desde un principio en un ambiente que presagiaba odio y muerte.


Nuestra Compañía expedicionaria del Rgto. de Transmisiones de El Pardo desembarcamos procedentes de la m/n “Ciudad de Oviedo” de la Cia. Transmediterránea, (alejado en aguas para no quedar varado) en la playa de El Aaiun (Sidi Atzman) el día 14 de noviembre de 1957. Del barco saltamos a una barcaza; una operación efectuada sin ningún tipo de apoyo, ni desde la misma orilla ni de un buque de la Armada. Mojados, mareados, cargados con toda la impedimenta, mosquetón y 120 cartuchos. Y la llegada a tierra firme fue un problema de cada uno. Eso sí, también con nuestra carga de ilusión. Luego, vistos todos los acontecimientos que se desarrollaron en pocos días y en la misma zona, pudimos imaginar que hubiésemos sido un perfecto “tiro al blanco”…


Sólo diez días después, la playa fue atacada de noche. Al alba se formó un contingente de la Legión desde El Aaiun y fuimos agregados con dos “jeep” dotados con una emisora tipo MK II. No recuerdo quienes eran los servidores del otro vehículo; el nuestro al mando del Sargento D. Fermín Pueyo, el soldado Francisco Fernández (el abuelo) y el que suscribe como Cabo radio, al objeto de apoyar a las fuerzas que sufrieron el ataque (que se trataba de una pequeña guarnición no más de 15 hombres al mando creo recordar del Sargento Cid, por cierto, un venerable soldado) y estación de radio atendida por dos radiotelegrafistas de la Red Permanente. Esta resultó ser nuestra primera experiencia bélica y contacto con el enemigo como miembros de la Cia. Expedicionaria de Radio del Regimiento . Fue a partir de aquí cuando nos apercibimos que no estábamos de maniobras. Relevamos a la Red Permanente y nos establecimos de manera fija, acompañados ahora sí por una compañía de la legión al mando de un Capitán que igualmente quedó ubicada y reforzó esta guarnición como Cabeza de Playa, lugar en el que se desarrollaron importantes hechos de desembarco de más tropas, material y toda la intendencia. El otro “jeep” regresó con el resto de legionarios.


Y llegó el fatídico 30 de Noviembre. Vivimos el ataque al convoy escoltado por la 3ª Cia. de la XIII Bandera de la Legión que regresaba desde la playa a El Aaiun, ( como muy bien relató y comentó el Comandante Pulido en uno de sus escritos en este blog) y recordaré toda ésa acción porque nuestra comunicación por radio fue constante hasta que llegó de nuevo a la playa; todos maltrechos, un muerto y varios heridos, entre los que se encontraba el Capitán Legionario D. Venerando Pérez Guerra (posteriormente falleció en Las Palmas). A todos los vi y me impresionó el comportamiento, la humanidad y valentía de la totalidad de soldados. ¡Qué satisfacción sentí por ser su compañero! , y que pena hacer costado y consolar a un soldado herido y postrado que llamaba con dolor y desesperadamente a su madre.


A mis vivencias de este episodio sangrante quiero recordar la de nuestro compañero el Cabo Radio Andrés Pérez Rangel que es el que iba en un “jeep” con la emisora acompañando el convoy. Me comentó muy alterado los malos momentos vividos cuando fueron atacados ya que por lo visto y al objeto de refugiarse de los disparos, el vehículo tuvo que acelerar para parapetarse, entonces fue que al saltar se enganchó por los bajos del pantalón con un saliente de la carrocería siendo arrastrado varios metros. Afortunadamente todos los servidores de la emisora salieron ilesos. Sus palabras sensatas y serenas fueron:..”¡Hoy es San Andrés, mi patrón; San Andrés me ha salvado!”…


Ahora es cuando me embarga la emoción; Andrés era y residía en Oliva de la Frontera (Badajoz) desde que nos licenciamos. Músico y taxista de profesión, felizmente casado y con hijos, honrado, trabajador y un hombre bueno. Manteníamos la amistad a través de correspondencia y teléfono. Para este año 2008 habíamos ya casi planeado poder vernos. No ha sido posible. Mi amigo Andrés, nuestro compañero nos dejó repentinamente el día 12 de diciembre del 2007. Yo todavía guardo su felicitación familiar para Navidad, era muy ordenado. Descanse en paz.
A él y a todos con quienes compartimos la camaradería castrense añadiendo el componente de afecto y amistad, vaya este humilde homenaje a modo de nuestra verdadera “memoria histórica”, con una evocación especial por los que sufrieron heridas o cayeron cumpliendo su deber en aquellos territorios por España.

Me honra y me permito utilizar unas palabras del General de División Ecxmo.Sr. D. Miguel Simón Contreras, que dijo en ocasión de su conferencia “Ifni-Sahara en el recuerdo” dentro de un Ciclo de Conferencias que tuvieron lugar en Sevilla en Noviembre del año 2007: …”nadie puede imaginarse la dureza con que vivieron los soldados españoles…”

Y por mi parte quiero añadir : ¡ el mejor material empleado en aquel conflicto fue el factor humano, los mejores soldados y mejores personas ¡
Que Dios los bendiga a todos y a sus familias.
===========
José R. Manuel Sabaté
Manresa, noviembre 2008

La Compañía expedicionaria de radiotelegrafistas que se desplazó al Sahara en abril de 1961, se encontró —nos encontramos—con un desierto, tan inhóspito—valga la redundancia—que apenas podías encontrar un lugar con sombra. Para los jóvenes que conocieron el Aaiún muchos años después, les causará cierta perplejidad lo que les voy a relatar.


La capital del Sahara tenía como aeropuerto, un descampado de tierra donde aterrizaban y despegaban los pocos aviones que hacían la ruta desde canarias, todos eran de la Fuerza Aérea, creo que comerciales ninguno (no puedo asegurar éste extremo).


No existía puerto, había que desembarcar o embarcar en una playa medio salvaje, utilizando unas barcazas anfibias que te llevaban hasta el barco, fondeado varios kilómetros, o millas—como dicen los marinos—adentro.


La ¿ciudad?, consistía en una calle ancha con casitas a los lados de esas que tienen en su techo una bóveda—medio huevo le llamaban—, en esa calle estaba el casino militar—sólo para oficiales y familia— y, al final, la iglesia, era el edificio más grande e importante de El Aaiún.


Disponía para la tropa, como única diversión de un cine cochambroso que era un tubo sin respiración, se llenaba de soldados de todas las unidades, incluidos los saharauis de las Tropas Nómadas y Policía Territorial. Al ser el agua tan escasa en aquel lugar la gente se lavaba poco y las ropas menos, así que en el cine había tal pestilencia que era imposible poder estar allí.


Para comer nos llevaban a un acuartelamiento de La Legión. Recuerdo que siempre ponían lo mismo: un revoltijo de habichuelas con arroz y carne de camello. Creo haberlo contado ya en otro escrito, la carne estaba llena de nervios y arterias, era imposible masticarla… Siempre repetíamos con sorna los compañeros el slogan que figuraba en Madrid en los carteles anunciando el alistamiento: “¡¡Españoles, La Legión os espera, comida sana y abundante, ascenso hasta comandante…!!”


En otro orden de cosas os diré que, ver a una mujer blanca por aquellos parajes era de todo punto imposible. Si la diosa fortuna te obsequiaba con la visualización de alguna muchacha peninsular, la mirabas con el rabillo del ojo y con mucho disimulo, porque, seguro se trataba de la esposa o la hija de algún jefazo. Dirigirte a ella o mirarla descaradamente podía costarte un serio disgusto.


En este estado de cosas, lo mejor que podías hacer cuando te encontrabas en el Aaiún libre de servicio y esperando ser agregado a alguna patrulla por el desierto, era permanecer todo el día bajo techo en la Compañía, siempre en tu litera; así se pasaban las horas, charlando con los compañeros y escuchando un pequeño transistor que poseía un cabo 1º valenciano que llevaba allí mucho tiempo y lo pasaba con eso y su afición a la fotografía. Por si todavía vive—Dios lo quiera—, le mando desde esta página un cariñoso saludo. Recuerdo sólo su apellido, se llamaba Negre y era muy buen compañero. Él fue el que me hizo, al descuido, la foto en la que estoy en la litera recostado encendiendo un cigarrillo.


Espero que este relato y las fotos hayan sido de vuestro agrado.
Un afectuoso saludo.


Antonio (Alicante)

Antonio (Alicante) en una instantánea de la cámara de su compañero Negre. El Aaiún 1961



Como la juventud y el sentido del humor era lo único que nos quedaba, con unas sábanas nos hicimos esta foto para mandársela a nuestras familias: De izquierda a derecha cabo 1º Manolo ("Usera"), cabo 1º Corrales, (era de Belén de Trujillo) y cabo 1º Antonio (Alicante)

Vista general de El Aaiún en 1961.


Vista de la única iglesia que existía en el Aaiún en 1961. Era el edificio más importante de la capital del Sahara.

miércoles, 19 de noviembre de 2008
Como bien sabrán los lectores de este espacio, entre los cuales se encuentran plumas muy autorizadas, cosa que engrandece su objetivo, gran parte de su contenido está dedicado al recuerdo de una etapa de nuestra juventud en la que nos tocó conocer El Pardo...más concretamente el antiguo Regimiento de Transmisiones.

Fueron épocas diversas que se vivieron bajo distintas circunstancias y en entornos político-sociales diametrálmente opuestos, según los casos. Pero en el fondo existe un punto de concordancia: el servicio militar "a la antigua usanza".

Indudablemente, cada autor y colaborador de este espacio tendrá su propia experiencia sobre este entorno. Cosa que ha quedado demostrada ya en este blog. Sin embargo, quienes ya vamos teniendo "cierta edad" y mucho más, quienes conocieron el Regimiento en los años 50 y 60, convendrán conmigo que a la edad que tenían cuando pasaron por allí, lo que ocurriese fuera del cuartel no tenía mucha trascendencia. Dicho de otro modo...que la percepción de los avatares que por sus épocas acontecían no puede compararse con la que, al pasar los años, tienen ahora...hoy.


Y el lector se preguntará ¿ý qué tiene esto que ver con el contenido de este blog?. Muy sencillo...Es inevitable, con la crisis financiera apuntando ya a depresión más que a recesión, volver la vista atrás para, dejando a un lado intrincados y complejos análisis macroeconómicos, preguntarse si épocas pasadas contemplaron tan fúnebre panorama.


Episodios de esta naturaleza siempre los ha habido desde la noche de los tiempos. Con mayor o menos virulencia, pero presentes indefectiblemente a lo largo de la historia.


Quizá,a mis 18 años, en España estarían ocurriendo cosas (como efectivamente ocurrían) que no me preocupaban de la forma que lo hacen 30 años más tarde. Y esto me hace reflexionar. Por algún extraño motivo, tengo la percepción de que, esto va mucho más allá de una simple "bajada keynesiana", que trasciende los parámetros económicos para tomar peligrosos derroteros de desconocidas consecuencias...


Es por ello que, aprovechando este espacio dedicado al recuerdo, invito a los más veteranos que me superan en conocimiento y experiencia a que "iluminen" estas divagaciones mías que, cada vez con mayor frecuencia, van siendo objeto de las charlas de café que gusto disfrutar alejado del ajetreo mundanal de mis obligaciones laborales.


Estoy completamente convencido de que esta "entrada" no será en vano. Gracias por vuestra paciencia al leerme y gracias por estar "al otro lado de mi pantalla".


Saludos desde la capital del Ebro

lunes, 17 de noviembre de 2008
El Regimiento de Transmisiones 21 de la Base "General Almirante" de Marines (Valencia), heredero histórico de nuestro antiguo Regimiento de El Pardo, ha decidido por fin lanzarse al ruedo de Internet.
Desde aquí le damos la enhorabuena por su decisión y le auguramos todos los éxitos en esa nueva andadura. Con mucho gusto le ponemos un enlace desde nuestro Blog.
http://www.rt21.es/
lunes, 10 de noviembre de 2008
Chacón afirma que en Afganistán "se fraguaron amenazas" contra españoles "inocentes" ( El Periódico de Aragón - 10/11/2008 )
miércoles, 5 de noviembre de 2008
A algunos después de 22 años de haber pasado por El Pardo, nos han quedado ganas e ilusión, y ahora probamos con una nueva experiencia, con la gran diferencia de que la mili la hice de forma obligatoria y esta experiencia es voluntaria y con mas del doble de edad. Me refiero a la experiencia de ser Reservista Voluntario.



Después de superar la fase de selección inicial, obtuve plaza en la especialidad de Comunicaciones, y el 19 de Octubre me presenté en el CIMOV-2 en San Fernando (Cadiz).

La experiencia fue muy engrandecedora ya que a parte de las nuevas relaciones con los compañeros venidos de toda España, se pasan unos 15 días intensos, y a pesar de las maratonianas jornadas de Orden cerrado, clases teóricas, instrucción nocturna, tiro, etc, siempre se sacan fuerzas e ilusión para continuar con espíritu joven.




La formación específica la realizaré o en la ALLOG-81 en Tenerife o en el Pardo en el PCM de equipos de transmisiones.




Si queréis conocer más detalles de esta experiencia, os animo a navegar por el blog:

Reservistas Voluntarios Suboficiales 2008-01

lunes, 3 de noviembre de 2008
A punto de cumplirse el segundo aniversario de la permanencia de este Blog en la Red, creemos que es bueno explicar un poco a nuestros visitantes cómo se creó, quién tuvo la iniciativa y cuáles fueron las vicisitudes y primeras acciones que conformaron los primeros pasos de “Historias de El Pardo”.

El jueves 14 de diciembre de 2.006, me encontraba yo navegando por la Red y se me ocurrió escribir en la casilla del buscador Google la palabra “regimiento+de+transmisiones”, para ver si encontraría alguna referencia al mismo. Pocos resultados dio la búsqueda. La Web “Ingenieros del Rey” y poco más. Insistiendo en la navegación, me encontré un blog que se llamaba (y se llama) “Tiempos de mili en Wad-Ras 55”. Allí se estaba tratando el tema del C.I.R. nº 3 de Santa Ana (Cáceres), en donde un todavía para mi desconocido Fernando Navarro contaba las experiencias de su paso por ese campamento, después de haber pasado 2 años en el IPE nº 2 de Calatayud y su posterior destino en el Regimiento de Transmisiones de El Pardo. Esta es la captura de pantalla de aquella entrada.

Para mí fue una enorme sorpresa. Pensé: por fín un colega que hizo la mili en el mismo lugar que yo. De inmediato escribí un comentario en ese Blog, el que aparece a continuación:


A las pocas horas de ese mismo día Fernando se puso en contacto conmigo y me propuso la idea de crear un Blog dedicado a nuestro antiguo cuartel, en el mismo sistema de Blog en que los colegas del Regimiento Wad-ras 55 habían creado el suyo. Para mí, la idea de Fernando Navarro fue una estupenda iniciativa y le dije que sí, sin rechistar lo más mínimo. A las 14,24 horas de ese mismo día Fernando metió la primera entrada en “Gratisblog”.

Al día siguiente, los colegas del Blog “Tiempos de mili en Wad-ras 55”, Pedro y Fermín le dieron la bienvenida por esa magnífica iniciativa con la siguiente entrada:


Así es como comenzó la historia de “Historias de El Pardo”. Empezando desde cero, sin tener ninguna documentación, apenas nuestras cartillas militares, algunos papeles y unas pocas fotos. Al poco tiempo se incorporó nuestro compañero de equipo Rafael Cedrés que nos envió unas magníficas fotos del patio de armas de Zarco del Valle con varios vehículos de Transmisiones, así como pocos meses más tarde Alejandro Quiroga quien nos facilitó las primeras fotos de la fachada de nuestro viejo cuartel. Poco a poco se fueron incorporando más colegas y así hasta hoy.

El viernes 18 de mayo de 2.007 nos cambiamos desde el sistema de “Gratisblog” al actual de “Blogger”. Esta fue la entrada de aviso:


Sirva esta pequeña historia como homenaje a nuestro compañero y amigo Fernando Navarro por su feliz iniciativa.

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