viernes, 27 de marzo de 2009

El colombograma


Este era el nombre que se le daba a los impresos de telegramas que eran transportados por las palomas mensajeras. Como es obvio, el tamaño del impreso era mínimo y el papel muy fino, con el objeto de poder ser doblado en varias partes y a su vez enrollado sobre si mismo para luego introducirlo en un tubito de transporte hermético que se ataba a una de las patas de la paloma.

Explicaremos un poco cómo eran estos impresos. Si observamos la foto adjunta con un impreso a tamaño real, se puede ver en la parte superior izquierda una casilla en donde se anotaban los nombres del destinatario y del remitente (consignatario). En la casilla de la derecha se ponía la fecha y hora de la redacción del telegrama. En los cuadros centrales grandes se metían el texto o textos (si eran más de uno) que como se puede adivinar por el espacio del que se disponía, tenían que ser escuetos o más propiamente dicho: “telegráficos”. Uno de los recuadros se reservaba para estampar el sello de la Unidad militar y la firma del soldado palomero.

En la casilla inferior izquierda se anotaba el número del anillo y marca de la paloma. En la casilla central: fecha y hora de la suelta y, en la de la derecha: la hora de llegada.

Todos estos colombogramas se anotaban también en un libro de registro que era revisado y firmado a diario por el Jefe del Destacamento de Palomas.
Yo no fui palomero, pero un día, estando de cabo guardia en el polvorín, que como todos sabemos se encontraba justo al lado del Palomar, pude observar cómo se las ingeniaban los compañeros allí destinados para limpiar las dependencias. En un momento dado, abrían todas las compuertas por donde entraban y salían las palomas, después uno de ellos hacía sonar un silbato y entonces comenzaban a salir poco a poco las palomas iniciando todas ellas (unas 100) vuelos en circulo por encima del palomar a mediana altura. De esta manera los compañeros aprovechaban para lavar los aposentos con una manguera de agua, echaban desinfectante y llenaban todos los comederos. Una vez terminada la faena, otra vez a toque de silbato, las palomas se iban acercando y metiéndose cada una de ellas en su nido correspondiente. Con el detalle curioso de que hasta que no se metió la primera paloma no lo hicieron las demás. Esta escena me llamó mucho la atención.

Otro día ví una paloma mensajera solitaria que llegaba vete a saber desde dónde y se metió en una compuerta del palomar que tenía una puertecilla basculante. Al entrar, la puerta basculante tenía un mecanismo que hacía sonar una campanilla. De esta forma, el palomero de guardia se enteraba de que había llegado una paloma con un colombograma.

Los Pecos

Estoy completamente seguro de que todos los que colaboramos en este blog habremos tenido, en nuestros años mozos, nuestros respectivos "ídolos" en lo que a música se refiere. Allá por 1980, entre el abanico de cantantes que estaban de moda, destacaban Los Pecos.
Sobre este dúo, recuerdo que se corrió la voz por el Regimiento de que al rubito le había tocado cumplir allí. Cosa que no pudo llegarse a comprobar pues la noticia se fue diluyendo en el trajín cotidiano del cuartel hasta convertirse en "leyenda". Sin embargo, la noticia tuvo su repercusión pues por esos años, y por muy famosos que fuesen Los Pecos, no acababan de ser muy bien vistos por determinados sectores del personal de tropa, que los consideraban como un atentado contra las "buenas prácticas" del duro y aguerrido ejército de por aquel entonces (según nos teníamos a nosotros mismos).
Con todo, lo que si recuerdo es que yo me tomé algunos días investigando por las oficinas, por Autos, por Guerra, por Telefonía, en busca de algún "indicio" que corroborara la supuesta incorporación de este personaje. Y una de dos: o le tocó y se escaqueó magistralmente de hacer la mili, o realmente estuvo allí y no se enteró nadie pues entre tanto uniforme y el pelo a "lo reglamentario" quizá pasó desapercibido.
No lo sé...sólo es una anécdota más que día a día me van llegando cuando intento recordar los instantes de mi paso por El Pardo

martes, 24 de marzo de 2009

Juró bandera el 20 de marzo de 1962

Se llamaba Jesús Matilla Estrada y llegó a El Pardo procedente de Mieres. Hoy, su hijo comparte con nosotros su deseo de poder tener alguna anécdota, algún recuerdo de él.


Si este blog puede servir para alcanzar este sueño, bienvenido sea. ¿Qué mayor logro para los autores y colaboradores de este espacio que el servir de nexo entre el pasado y el presente?




Estamos convencidos que pronto tendrás noticias, Miguel y desde aquí hacemos un llamamiento a todos los que en 1962 conocieron el Regimiento para que así sea.




Saludos desde Madrid, Tenerife, Zaragoza, Alicante y Manresa





domingo, 22 de marzo de 2009

Generación de ayer versus generación de hoy

Dicen los expertos en la materia que entre padres e hijos suele darse con elevada frecuencia lo que ellos denominan "conflicto generacional". Un término con el cual se pretende definir el "choque" entre dos modos de entender la vida o, más concretamente, entre las maneras de afrontarla. Trasladando este término a la materia que nos ocupa en este blog, el conflicto generacional también surge entre quien conoció el servicio militar de otras épocas y quien lo conoce a fecha de hoy, aunque no se llame ya servicio militar. Como es natural, las posturas defendidas por unos y otros son antagónicas, pues para cada "bando" el sistema idóneo es el suyo.
Quienes tenemos lejana la época de uniformados, en mayor o menor medida, hemos ido atesorando conocimientos y experiencias en diversos campos o actividades y la perspectiva del mundo que nos rodea es, quizá, más adaptable al proceso cognitivo de nuestro entorno, por lo que en algún modo pretendemos proyectar o inculcar sobre las generaciones que nos siguen esos "principios", pero no de forma impositiva, sino educativa. Pero los 18 años de nuestros días no son nuestros 18 años y esta natural función "orientadora" que padres tienen sobre hijos no resulta fácil...es más...la realidad social actual viene a sumar un punto de dificultad en esta tarea.
¿Cuál sería, pues, el método ideal para superar con garantía esta polémica generacional?. Creo que esta cuestión podría ser un tema interesante para muchos de los autores y colaboradores de este blog, el cual también podría destinar un "rinconcito" a estas reflexiones, y no solo a nuestro recuerdo del servicio militar. Y pienso así porque muchos de los que colaboramos en estas páginas somos padres, e incluso abuelos, según comentarios recientes. Tampoco creo que nos saliésemos del objetivo primordial de "Historias de El Pardo". Es más, sería fortalecer este objetivo
Os invito a todos a que este en este espacio también pueda tener lugar vuestra opinión sobre este asunto, pues la materia es interesante y podría contribuir positivamente en el lector.
Saludos desde la capital del Ebro

miércoles, 18 de marzo de 2009

MEDIO SIGLO DESPUÉS

Estimados amigos de “Historias de El Pardo”:

Hoy me gustaría compartir con todos vosotros una satisfacción personal. Me acaban de conceder el título o “consideración” de Reservista Voluntario Honorífico.

Cuando yo ingresé como voluntario a los 18 años de edad en el Regimiento de Transmisiones del Ejército—tal era el nombre que tenía por entonces—, toda mi ilusión radicaba en seguir la carrera de las armas y, dentro de ella, alcanzar la graduación de sargento. No brigada, ni alférez, ni capitán… Sargento, ese era mi empleo favorito. Tan sólo pude llegar a cabo 1º. Circunstancias familiares y personales hicieron que, tras una profunda reflexión, decidiera rescindir mi compromiso con el Ejército después de casi 40 meses de servicio, me reintegré de nuevo a la vida civil a sabiendas de que renunciaba con ello a alcanzar esos galones de sargento que tanto anhelaba. Creía que este paso, con el tiempo, me traumatizaría; pero nada más lejos de la realidad. Afortunadamente no me fue mal y, si bien es verdad que alguna vez añoré ese uniforme, creo que mi decisión fue la más acertada, soy de la opinión de que en cada momento, el hombre, toma el camino que cree más adecuado valorando siempre el momento, el lugar y las circunstancias. La memoria, a veces, nos juega malas pasadas y nos quiere hacer creer todo lo contrario, que cometimos un error, pero no es así.

Como os decía anteriormente, el título de Reservista Voluntario Honorífico me ha producido una gran satisfacción, ha llegado en un momento de mi vida en el que creemos que ya se nos ha acabado todo, que nadie se acuerda de nosotros, que con nuestra edad es imposible que te den nada. Los hechos demuestran que no es así. Aunque algunos piensen que un título honorífico no sirve para nada, yo les digo que una persona puede ser médico, abogado, ingeniero… Esos títulos se consiguen estudiando, aunque ese individuo sea indigno de tener dicha titulación. Pero cuando una institución concede un nombramiento honorífico es porque a esa persona tienen algo extraordinario que agradecerle, por eso es tan importante para cualquier ser humano que se le reconozcan honoríficamente sus servicios o méritos.

Medio siglo después (marzo 1959—marzo 2009), el Ejército se ha dignado nombrarme Reservista Voluntario Honorífico. Con este diploma, donde se especifica: “Por cuanto atendiendo a los servicios y circunstancias de D......” Entiendo que las Fuerzas Armadas Españolas me están diciendo: Gracias por venir al Ejército voluntariamente a servir a tu Patria. Gracias por todos los servicios que prestaste de sargento con la paga de cabo 1º. Gracias por tu participación en las maniobras “Operación Naranja” y “Operación Dulcinea”. Gracias por haber pertenecido a una Compañía Expedicionaria en el Sahara donde tantos servicios prestaste con tu MKII como radiotelegrafista a lo largo y ancho de todo el desierto. Gracias por haber soportado con resignación la mala y escasa comida de entonces, las malas condiciones de trabajo, los sabañones que te salieron en las orejas y las manos esperando en la calle Princesa la llegada de Eisenhower. Gracias, en fin, por dar parte de lo mejor de tu vida al servicio y defensa de España.

Yo, también por mi parte, nobleza obliga, debo agradecer al Ejército que me acogiera en sus filas, que me inculcara valores que me han acompañado durante toda mi vida como: la satisfacción del deber cumplido, el trabajo bien hecho, el amor a mi patria, la obediencia, la disciplina y el orden en todos los actos de mi vida…

Hoy, también tengo que agradecer este diploma que me llena de orgullo y satisfacción, lo exhibiré enmarcado en mi cuarto de trabajo y lo estaré viendo todos los días mientras Dios me dé vida.

Un abrazo a todos.
Antonio (Alicante)

martes, 17 de marzo de 2009

Voluntarios noviembre 1964

Gabriel, a través del Grupo "historias de El Pardo" nos deja este mensaje:

"Soy Gabriel Martínez, estuve en el Regimiento en nov., del 64, todo el 65, hasta mayo del 66, voluntario de un grupo de 33 reclutas. Me gustaría contactar con algún compañero de aquella época, y en especial con con algún componente de la banda de cornetas; pues yo hacía de cornetín de órdenes del cuartel. Me acuerdo de Simal, Burguillos, de las Heras, Gutiérrez, Hurtado, etc.Un saludo."
Ya sabéis, Simal, Burguillos, de las Heras, Gutiérrez y Hurtado. Gabriel Martínez se acuerda de vosotros. Este blog es el lugar más adecuado para que podáis volver a recordar aquellos tiempos. Los autores y colaboradores de este espacio te deseamos suerte, Gabriel.
Saludos desde Madridm Tenerife, Zaragoza, Alicante y Badalona

domingo, 15 de marzo de 2009

PIONEROS DE LAS TRANSMISIONES MILITARES

HISTORIA DE LA ESTACIÓN RADIOTELEGRÁFICA DE BILBAO

Estando en servicio desde mediados de 1.908 las estaciones radiotelegráficas de Melilla y Almería, tres años después las de Carabanchel (Madrid), Barcelona y Ceuta y, por último, a finales de 1.911, la de Larache (Marruecos), quedaba virtualmente constituída una Red radiotelegráfica militar, formadas por dichas estaciones y las que por necesidades de campaña, instrucción, pruebas, etc… se crearan.

Se pensó completar esta Red y se eligieron emplazamientos en Baleares, Valencia, La Coruña y Bilbao, cerrando con ellos toda la costa con Estaciones de radio militares. Refiriéndonos exclusivamente a la de Bilbao, se eligió esta población por su importancia marítima e industrial, proximidad a la frontera y por seguir en importancia militar a la cabecera de la VI Región (Burgos), residencia del capitán general.

Se eligió como emplazamiento el fuerte de Santo Domingo, situado en el alto del mismo nombre y enclavado en Archanda, a caballo entre Bilbao y el valle de Asúa, en donde en la actualidad se encuentra el aeropuerto de Sondica. Además existían los edificios-barracones tanto para los aparatos como para el personal de tropa. Pero lo verdaderamente importante de su situación era la ausencia de “pantallas” pues por el Norte estaba completamente despejado, al Este y al Sur no existían montañas próximas y hacia el oeste el Pagasarri estaba a suficiente distancia, dada su altura, y siendo la de Santo Domingo 275 metros sobre el nivel del mar.

Los trabajos de montaje de la Estación dieron comienzo el 11 de noviembre de 1.912, dirigidos por el entonces capitán de Ingenieros D. Tomás Fernández Quintana. Se empezó por las obras necesarias de locales y después los cimientos y bloques de amarre de la torre porta-antena. Más tarde el montaje de aparatos y máquinas, dándose de alta para el servicio el 28 de julio de 1.913 en presencia del coronel director del Centro Electrotécnico de Ingenieros.

Las antenas estaban sujetas a una torre porta-antenas de 60 metros de altura, con una longitud de 70 metros cada una y 55 metros de cable de bajada. Mas otras 4 contra-antenas dobles de 180 metros, haciendo un total de 280 metros de antena, 110 metros de bajada y 1.120 metros de contra-antena. Como se ve, unas medidas colosales.

El primer transmisor que se montó fue un Telefunken de “chispa”, compuesto de 8 parejas de discos de cobre, plateados por una cara e intercalados entre ellos anillos de mica de 0,2 mm. de espesor, formando todo ello un grupo del oscilador. Requería de un elemento de 800 a 1.000 voltios para que el sonido fuese limpio. Las capacidades condensadoras para las distintas longitudes de onda se efectuaban con unas clavijas cilíndricas de vidrio recubiertas con papel de estaño y, las ondas de trabajo oscilaban entre 600 y 1.500 metros. La intensidad de la chispa en acción llegaba a 22,8 amperios.

Los receptores eran de galena, con unas bobinas de acoplamiento variable y distintas tomas entre espiras, con un condensador variable dentro de un recipiente de vidrio con dieléctrico de aceite.

La alimentación se hacía por corriente alterna de 220 voltios para la sala de máquinas y un motor trifásico, por mediación de una transmisión mecánica que movía una dinamo que a su vez alimentaba el radioemisor. A falta de corriente había un motor Diesel. También había una enorme sala de acumuladores compuesta por 60 elementos con una capacidad de 216 amperios.

Los telegramas que se recibían para la Plaza o se transmitían desde ésta se cursaban hasta la Estación por mediación de unos aparatos Morse instalados en el fuerte de Santo Domingo y en un puesto que existía en la Comandancia de Ingenieros (Gobierno Militar) en La Casilla.

Los suministros se efectuaban con un soldado-ordenanza, que los hacía con un burro llamado “Jorge” al que, como dato curioso, llegaron a enseñarle parte de la instrucción militar, al extremo que muchos días salía “Jorge” del Destacamento hacia el punto de suministro y llegaba media hora antes que el ordenanza. El pollino era conocido y respetado por toda la vecindad, puesto que también fue adiestrado en defensa “personal”, practicándola a la perfección cuando la ocasión lo requería, por medio de coces y mordiscos.

La Estación continuó con su vida normal, mientras que, poco a poco, se iba demoliendo el fuerte que había sido ocupado en el siglo anterior por un regimiento de Infantería y en el año 1.925 se dio comienzo a la construcción del edificio actual, desapareciendo en su totalidad los antiguos barracones. En este último emplazamiento se instaló una Estación de onda contínua Telefunken de 1 KW. que funcionó hasta 1.947 pero, no obstante, terminada la guerra en 1.939 se utilizó un emisor RCA de 200 W. en onda corta y un Marconi de 250 W. hasta finales de 1.956, haciéndose cargo del acuartelamiento la Agrupación de Transmisiones nº 6 de San Sebastián, que tenía destacada en Bilbao con la Artillería de Costa de Vizcaya. Después se hizo cargo de las transmisiones el Regimiento de la Red Permanente. Pero eso ya es otra historia.

Fuentes: revista “RED”
Teniente LOPEZ DE LA TORRE
Brigada ESCALERA
(6º Unidad Mixta, destacamento de Bilbao-Año 1.963)

La estación radiotelegráfica del castillo de Montjuic en el año 1.911

Ha quedado instalada en el castillo de Montjuic, de Barcelona, una magnífica instalación de telegrafía sin hilos, cuya importancia por sí sola se pondera. Desde ahora quedan aseguradas las comunicaciones entre la capital de España y las de la región catalana, y si ocurren sucesos como los de la Semana Trágica, pueden prestarse los auxilios necesarios a la población mediterránea sin que quede, como en la referida ocasión, abandonada a sus propias fuerzas por efecto de su absoluto aislamiento.

La nueva estación es de chispas sonoras, con antena en forma de “T” para adaptarse mejor a las condiciones del terreno. La energía se obtiene por medio de un alternador movido por un motor de corriente contínua; la corriente alterna a 220 voltios va al primario de un transformador que la eleva a 15.000 voltios. Un motor de bencina de 28 HP mueve una dinamo para cargar los acumuladores. Y con tales elementos, dispuestos en perfecta y modernísima instalación, ya se halla la nueva estación radiotelegráfica en condiciones de funcionamiento.

Como puede apreciarse por las distintas fotografías que publicamos en esta página, la instalación está hecha en inmejorables condiciones y con sujeción a los últimos adelantos de este novísimo sistema que tan importantes problemas está llamado a resolver en los que a radiocomunicaciones terrestres y marítimas respecta.

Dotada la estación radiotelegráfica del castillo de Montjuic de un personal tan experto como inteligente, puede afirmarse que ha de prestar excelentes servicios que la Nación tendrá que agradecer a su Ejército, cuyo brillante Cuerpo de Ingenieros ha montado la nueva estación, la cual juntamente con la Central de Carabanchel y la existente en Ceuta, bastan por sí solas para acreditar la inteligencia y la laboriosidad de aquel instituto.





Fuentes: Texto y fotos de la noticia publicada por la revista “Nuevo Mundo” en 1.911
(Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional)

sábado, 14 de marzo de 2009

La Estación radiotelegráfica militar de Carabanchel en el año 1.911

Edificio y torre de hierro de 100 metros de altura, antena de la estación radiotelegráfica de Carabanchel

La inauguración de la estación modelo de radiotelegrafía militar en Carabanchel Alto formó parte de las fiestas con que el Cuerpo de Ingenieros conmemoró el segundo centenario de su creación. El rey D. Alfonso XIII que asistió al acto puso el primer despacho a los emperadores de Austria y de Alemania. Análoga a ésta hay solamente otra estación en todo el mundo: la de Nauen, en Alemania, cosa que da idea de la importancia del nuevo servicio que cuenta nuestro Ejército, por medio del cual podemos comunicar con Ceuta y Melilla, con las estaciones de Barcelona y Almería, con Dublín, Londes, La Haya, Francfort, Munich, Trieste, Nápoles, Palermo, parte del Sahara, Canarias, Madeira y las Azores, y además recibir o enviar despachos radiotelegráficos a los buques que crucen las costas españolas, como igualmente con respecto a cualquier punto de España donde se monte el servicio o se sitúen los automóviles que los Ingenieros tienen como estaciones volantes de este sistema de comunicación



Fuente: Texto y fotos de la noticia publicada por la revista “Nuevo Mundo” en 1.911

viernes, 13 de marzo de 2009

Afganistán, luces y sombras (2ª parte)

Transcurridos unos días ya desde que en el domicilio familiar de unos de los autores de este blog saltase la noticia de que uno de sus miembros iba a participar en una misión internacional allá por tierras afganas, quiero y debo publicar una segunda entrada para complementar la que en su día fúe introducida en este espacio para el recuerdo. (pulsar aquí para visualizarla).
Con independencia de la sección creada en este blog para debetir la idoneidad de una posible retirada de nuestras tropas de aquellas zonas, esta cuestión es comparable a la situación de un bombero, por ejemplo, y si en algún momento quiere o no enfrentarse a un fuego.
Quien elige la carrera de las armas, se le supone conocedor de las situaciones a las que se va a enfrentar y lo hace o pretende hacerlo desde el más escrupuloso cumplimiento de un deber laboral, sumandole a esto un plus propio de la virtudes que todo militar debe tener como "credo".
El autor que cito al principio, concretamente soy yo, y he de reconocer que de las "luces y sombras", estoy pasando al "orgullo", tanto de padre, como de español...sí de español...y con esto no quiero entrar en más detalles...sìmplemente como padre y como español...guste o no guste...piénsese como se piense...que todo es muy respetable.
Siempre he pensado que el cirujano que salva una vida, el bombero que rescata de las llamas un ser humano, el conductor que detiene su coche en un accidente y se la juega por rescatar al accidentado, la persona que se lanza a un río para intentar salvar a alguien que se ahoga, el escritor que publica un libro para contribuir a que los demás amplien conocimientos, el militar que se entrega sin condiciones en una misión, son actos que reflejan la grandeza de la especie humana, o por lo menos su cara más entrañable (a pesar de lo que en otras entradas se haya expuesto).
En consecuencia, insisto, quiero y debo hacer constar aquí el más cariñoso de mis recuerdos para quienes ya han participado en misiones, para sus familias, y el más cálido de los deseos para los que van a participar, para que lo hagan con fuerza y honor...y lo digo con lágrimas en los ojos, con el corazón que no me cabe y con la gallardía de ser un padre que durante cuatro meses va a tener todos sus sentimientos al lado, y muy cerca, de TODOS Y CADA UNO de los miembros que en su momento estén lejos de nosotros Y EN ESPECIAL DE UNO.
Y esta es la realidad de mi pensamiento en este instante. Ya no veo luces y sombras...ya no tengo dudas...ya no vacilo...
Siento orgullo de mis compañeros de blog, de sus colaboradores, de los mandos que lo han permitido, de los que fueron mis mandos ( y siempre lo serán hasta el día de mi entierro)...
PERO SOBRE TODO, SIENTO ORGULLO DE QUE LA VOCACIÓN QUE EN SU DIA TUVE Y SIGO CONSERVANDO, LA HAYA TRANSMITIDO A MI HIJO, a quien en el dia que parta y regrese le despediré y recibiré como a un hombre que ya es, como a un soldado de mis Fuerzar Armadas, que en su día lo fueron, y siempre lo serán.
Y para acabar, con el permiso de los colaboradores y lectores de este blog, quiero también enviar un mensaje a los mandos que para allá marchen, para que nuncan olviden que estamos con ellos, aquí, allá y dondequiera que sea el rincón de la Tierra al que vayan...Con ellos y con todos...
Gracias a todos y Saludos desde la capital del Ebro...que ya no "guarda silencio" al pasar por Pontoneros.

miércoles, 11 de marzo de 2009

los telediarios de 1980 y los de hoy...

En un lugar como este, dedicado al recuerdo, es inevitable hacer comparaciones. Los telediarios no escapan a estos menesteres.
En mi compañía, Plana Mayor de Mando, teníamos una televisión, cercana a una mesa de ping-pong y he de reconocer que lo más visto era el fútbol y sólo los domingos, así como las partidas que los aficionados a este juego oriental disputaban de uvas a peras, pues lo telediarios, o no daban nada interesante, o eramos nosotros los que no percibíamos un supuesto interés.
A fecha de hoy, tengo por norma ver lo menos posible este aparato por evidentes razones, máxime cuando me acuerdo de aquellos telediarios.
Corrupción, tráfico de influencias, nepotismo, prevaricaciones, malversación de fondos, asesinatos en masa, violaciones, homicidios, robos, violencia de género, camioneros conduciendo con los pies, críos matando a diestro y siniestro, jubilados cargándose a médicos...etc. etc.
Y ahora pregunto a los más veteranos...¿cuándo se han visto semejantes telediarios?. ¿Es que quizá yo también me estoy haciendo "más veterano"? Ruego consejo...

martes, 10 de marzo de 2009

los "IMECOS"

Recuerdo también, con especial cariño, aquella época en la que a cada Cuerpo se le empezó a denominar con formas populares y divertidas: paracas, lejías, platanitos, chupetes, muñequitas del aire, Imecos, etc. Estos últimos, Sargentos y Alféreces que cumplían el servicio militar procedentes de estudios universitarios, es decir las antiguas "milicias universitarias", eran algo especial, sobre todo los alféreces. Por un lado eran oficiales y suboficiales, pero por otro también estaban cumpliendo un compromiso, por lo que su trato con la tropa era, digamos, "singular". Y digo esto porque en una ocasión, siendo yo Primero, me ocurrió algo muy curioso con un Alférez de IMEC. Acostumbrado al conjunto de oficiales y suboficiales del Regimiento, para mi, los imecos merecían el mismo respeto y subordinación que el resto y en ese grado iba orientada mi conducta para con ellos...pues ERAN MANDOS, con independencia del origen de galones y estrella.


En una de estas tardes grises de cantina, se corrió la voz de que en la compañía de Autos estaban manteando a un IMECO. Sin pensarlo dos segundos, emprendí la carrera hacia esta compañía dispuesto a pasar por las armas al incauto que estuviese cometiendo tal tropelía, pues yo entendía que en ese momento, los bisabuelos de Autos poco les importaba una estrella de cinco puntas que estaba haciendo la mili como ellos...y estos bisabuelos solo los controlaba un Sargento (en aquel entonces y otro cargo hoy que no digo por lo mucho que le respeto y admiro) y yo, pues la tropa nos comparaba a "mala hostia" con perdón, y no me hacía falta recurrir a un superior para "poner orden" (pues de hecho, en más de una ocasión la gente pedía pases y permisos por no aguantarme cuando yo estaba de semana).


Cada zancada que yo daba mas susodicha me entraba y las primeras escaleras las "ataqué" en dos zancadas (pues con 18 años uno hace de todo). Al entrar en Autos, como yo era conocido en todas las compañías, el cuartelero se puso en pie, creo que me hizo el saludo (no lo recuerdo bien) y me preguntó qué pasaba para entrar con tanto ímpetu. No le contesté y al segundo me di cuenta que fue la típica "tontería de cantina", pero como los "bisas" eran temibles y en aquella época había gente muy ruda y tosca, cualquier cosa podía haber pasado.


Al comentárselo a este Alférez en tono chistoso, la cosa no quedó más que en una simple anécdota. Y es que no podía ser de otra manera...Aunque, sea dicho, ¡¡ menudos eran los bisas de Autos !!...Y si no que lo corrobore alguno que estuviese por allí entre 1980 y 1982 (así el mandaremos saludos).




Pasado y presente...

No cabe dudarlo. Las experiencias que tuvimos quienes conocimos el servicio militar "a la antigua usanza" y las que puedan tener los actuales militares profesionales de tropa distan varios océanos juntos unas de otras. Lo primero porque el entorno socio-político de cada estadio es radicalmente opuesto y lo segundo porque cobrar por llevar a cabo una determinada actividad mediando un contrato no es lo mismo que hacerlo a la fuerza y encima gratis.

Esto no es óbice para que el recuerdo de esa "vieja usanza" permanezca vivo. Tampoco significa entrar a debatir cuál de los dos sistemas es el más idóneo, pues no es este el lugar adecuada para semejantes diatribas. Simplemente se trata de ensalzar una época de nuestra juventud que, como en otras ocasiones ya se ha dicho, forma parte del acervo de muchos de los que estamos rondando los 50 y algunos más en varios casos.

Tampoco es restar protagonismo a la actualidad dándole un objetivo subrepticio a este blog, pues las Fuerzas Armadas actuales tiene un grado de profesionalización digno de elogio...y lo se de buena tinta...Pero tampoco se trata de desprestigiar la antigua "mili", cosas que se me indicaban en algunos correos que me han llegado.

En la vida, todo es suscpetible de evolucionar...es más...en esta evolución descansa el progreso y el Ejército también forma parte de esta "vida". El futuro se construye luchando en el presente sin olvidarnos del pasado y éste, y no otro, es el objetivo principal de este blog.

Si algún amable lector, por causas ajenas a nuestra voluntad, se sintiese de algún modo perjudicado por las opiniones y colaboraciones que en este blog se vierten, desde aquí rogamos la más respetuosa de nuestras disculpas, pues el único objetivo que nos mueve es el recuerdo de una época "dorada" ligada indefectiblemente a nuestros 18 años.

Con todo, gracias, desde Madrid, Tenerife, Zaragoza y resto de ciudades en las que residen los principales colaboradores de este blog.


"en respuesta a algunos e-mails" cuyos autores se darán por contestados

lunes, 9 de marzo de 2009

Reserva Voluntaria



Que duda cabe que, para quienes tenemos un grato recuerdo de nuestro paso por las Fuerzas Armadas, poder participar de este modo sería el mayor de los honores. ¿Por que negarlo?. Pero mucho más honor sería poder participar en misiones reales, contribuyendo con la fuerza de la experiencia que dan los años, aportando lo mejor de nuestro interior al que fue, es y será siempre nuestro Ejército.

¿Por que no?

jueves, 5 de marzo de 2009

¿ Alguien sabe cuándo nacieron estos rombos ?

El compañero José Manuel Grandela que está investigando temas de Transmisiones lanza esta pregunta por si alguien sabe la respuesta:
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Estimados colegas:
Os adjunto foto de dos rombos de especialistas de Transmisiones que acabo de adquirir en una tienda de militaria.
Como bien sabéis, el de la izquierda es el indicativo de Teletipista, y el de la derecha el del Servicio Colombófilo.
Yo vi ambos en uniformes en El Pardo, cuando hice la “Mili”, allá por 1966, pero me gustaría saber desde cuando son reglamentarios para su uso en el uniforme.
Quien me los ha vendido dice que son de la Guerra Civil, lo que sinceramente dudo, pero tampoco puedo negarlo.
¿Me podéis echar un cable al respecto?
A ver si algún veterano se acuerda y puede iluminarnos en la Web con nueva información.
Gracias adelantadas.
Un abrazo.

José M. Grandela

miércoles, 4 de marzo de 2009

Navidad de 1980


De pie y en el centro, el que suscribe, rodeado del furriel, cuartelero y dos compañeros de oficina, en la típica foto navideña en la puerta de Plana. Esta es la última de las fotos que hace unos días encontré por casualidad en una caja de estas que damos por perdidas. Si mal no recuerdo, el día de la foto era viernes y a la mañana siguiente había dispuesto zafarrancho de limpieza, pues yo estaba de Suboficial de Semana preparando el relevo para el próximo , que por cierto era un Sargento de Complemento, que un mes antes había ascendido. Un Cabo 1º con el que mejor me llevaba yo, Medrano Balcells, de Barcelona, a quien, curiosamente, vi entrar como recluta.

En este punto me llega también un grato recuerdo del día que hicimos el relevo, pues a pesar de que este Sargento había sido compañero mio unos días antes, no dejaba de ser para mi un superior al que le debía respeto y subordinación. El relevo se hizo con el correspondiente taconazo, saludo y novedades. No podía ser de otra manera, pues en contra de lo que muchos puedan pensar, en los años que pasé por el Regimiento, en ningún momento dejaba de existir la disciplina, a pesar de producirse situaciones como esta que relato. En lo militar, obediencia debida, en lo personal y fuera del cuartel, verdadero vínculo de amistad.


He de destacar que a fecha de hoy, aquella conducta que aprendí en los años de servicio sigo aplicándola en mi entorno laboral, pues una cosa es cumplir con las obligaciones con el debido rigor y otra es irse de cervezas con esas mismas personas que en un momento dado mandan o acatan determinadas "órdenes". Se puede ser subordinado o superior sin merma de la amistad que entre dos personas pueda existir. Ahí reside, creo, una de las muchas enseñanzas que atesoré en mis cuatro años en las Fuerzas Armadas... Aunque sobre esto también haya opiniones encontradas...Lo dejo al libre albedrío del amable lector de este espacio...

Saludos desde Zaragoza.

Recién ascendido

Entre otras fotos recuperadas del olvido, la de arriba me refresca la memoria hasta tal punto que recuerdo el lugar y hora exacto en la que fue tomada. Fue el dia de mi ascenso a Cabo 1º y eso había que celebrarlo.
Como si hubiese sido ayer, recuerdo perfectamente que esa mañana había acudido a una oficina del Banco Santander de la calle Princesa a hacer un reintegro de 1.000 pesetas. Cantidad esta que, por aquel entonces, daba para mucho, pues con cuarenta duros había para unas cuantas cañas por Arguelles, que era la zona más "visitada". En el momento de tomar la instantánea, que me la hizo otro compañero de "correrías", el hecho de que, siendo ya Cabo 1º no había que formar a retreta, sino que al regresar al Regimiento simplemente había que firmar en la hoja de Cabos Primeros, en el Cuerpo de Guardia, era algo que me llenaba de orgullo y satisfacción. Una etapa nueva se abría en mis todavía apasionadas aspiraciones a ingreso a la Academia General Básica de Suboficiales y los galones me infundían renovadas energías. Tenía toda una vida por delante para consguirlo. Los años me iban a llevar por otro camino, como ya he contado en otras entradas. Pero ese día fue especial, diferente...Sólo me quedaba un paso para alcanzar el tan ansiado grado de Caballero Alumno...
Qué tiempos aquellos...

martes, 3 de marzo de 2009

La alegría de recuperar fotos perdidas (II)


Antes del nacimiento de este blog, no recuerdo haber tenido tanto afán en revolver rincones de casa en busca de "tesoros" perdidos. Por segunda vez, hace unos dias volví a darme una alegría. Se trata de una imagen de la Jura de Bandera de la 1ª Promoción del Instituto Politécnico nº 2 del Ejército de Tierra de Calatayud, (actual Academia de Logística), en 1979, en la que se me ve a mí, justo detrás del Sargento Xuxo. (Sección 22, Electrónica de Telecomunicaciones, Armamento y Material, 3ª Promoción). Casi todos los Alumnos Aprendices de aquellas tres primeras promociones (al igual que las restantes) están en activo y muchos han llegado a Oficiales, pero las tres primeras son las más significativas pues tres eran los cursos (1º, 2º y 3º) completos en el IPE por primera vez...
Un año después, me destinarían a nuestro "viejo Regimiento" para completar el compromiso adquirido con el Ejército. Por aquel entonces, mis ilusiones estaban en lo más alto...Que buenos recuerdos...